Una fila interminable de gamos atraviesa un campo nevado
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Una fila interminable de gamos atraviesa un campo nevado

La manada de cérvidos se pierde a la vista en la parcela de cultivo. Su paso por una carretera secundaria obliga a los vehículos que circulan por la vía a detener la marcha durante varios minutos.


No es necesario viajar a Ucrania para contemplar imágenes como esta. Los agricultores de Tábara, en Zamora, ven cómo manadas compuestas por cientos de ciervos invaden las zonas agrícolas y se comen el alimento para el ganado. Esta problemática se ha intensificado tras los graves incendios forestales de 2022, que redujeron el hábitat natural y forzaron a los animales a buscar alimento en las áreas de cultivo cercanas a la Sierra de la Culebra.

 

La guerra en Ucrania ha generado un impacto paradójico en la fauna silvestre

El inicio de la guerra en el país ha impedido a los cazadores controlar las poblaciones de ungulados silvestres. Aunque el conflicto causa destrucción masiva de hábitats, contaminación y muerte directa de animales, la drástica reducción de la actividad humana, la caza y el tráfico en ciertas zonas ha permitido una expansión inesperada de algunas especies salvajes.

Los daños medioambientales causados por la guerra en Ucrania se estimaban en más de 85.000 millones de dólares a principios de 2025. Más de 12.000 kilómetros cuadrados de espacios protegidos se han visto afectados por el conflicto armado. Según el biólogo ucraniano Ivan Rusev, decenas de miles de delfines han muerto en el Mar Negro debido a actividades navales y detonaciones submarinas.

La explosión de la central hidroeléctrica de Kajovka sumergió cientos de kilómetros cuadrados de hábitats, provocando la muerte de miles de animales y destruyendo zonas de anidación. A su vez, ha provocado el aumento en las poblaciones de jabalíes, lobos, zorros y chacales en la región de Kharkiv y de linces, bisontes y alces en Chernóbil.

Los cérvidos se unen en grandes grupos durante el invierno

Este fenómeno, llamado yarding, se produce durante los meses más fríos del año. Se trata de una estrategia de supervivencia de los ungulados silvestres para conservar energía, buscar refugio y protegerse de los depredadores en condiciones climáticas adversas. Al agruparse, los cérvidos comparten el calor corporal y reducen la energía necesaria para mantener su temperatura.

Al moverse juntos, crean senderos en la nieve, lo que facilita el desplazamiento y consume menos energía que caminar solos por la nieve profunda. Los animales que forman parte de grandes manadas tienen más posibilidades de supervivencia ante los depredadores, al disminuir las probabilidades de que un individuo específico sea seleccionado por uno de ellos.

Además, aumenta la eficacia en la alimentación del grupo. Al unirse, encuentran con mayor facilidad los escasos recursos alimenticios disponibles, como ramas, cortezas y brotes, moviéndose hacia zonas con mejores fuentes de alimento.

 


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