Agricultores sevillanos utilizan drones para aplicar fertilizante en los cultivos ante la imposibilidad de hacerlo con tractores
Los propietarios de las siembras se han visto obligados a hacer uso de la tecnología para no dañar las parcelas de cereal con el paso de los vehículos agrícolas. Las intensas lluvias caídas en Andalucía han causado daños catastróficos en la agricultura, con pérdidas estimadas superiores a los 3.000–4.000 millones de euros.
Los hermanos García Marchena no solo acuden a la tecnología para las tareas agrícolas. En el equipo de vigilancia de José Luis, guarda rural de un acotado situado en Las Cabezas de San Juan, han incluido dispositivos de visión térmica y nocturna. Gracias al uso de los monoculares, logra evitar que los furtivos saqueen los acotados que gestiona, amparados en la oscuridad de la noche.
Usos de los drones en la agricultura
La tecnología se ha puesto al servicio de la agricultura para mejorar el rendimiento y la producción de los cultivos. Los drones suministran información acerca de las fases de desarrollo de las siembras y de las variaciones en la composición del suelo; permiten optimizar recursos mediante el monitoreo de cultivos con cámaras multiespectrales, la fumigación, la siembra localizada y la dispersión de fertilizantes, el análisis de la salud vegetal o la identificación de áreas con falta o exceso de agua mediante cámaras térmicas que miden la temperatura foliar.
En esta ocasión, estos agricultores sevillanos aplican urea con el dispositivo aéreo no tripulado en una siembra de cereal. La urea es adecuada para una amplia variedad de cultivos, especialmente aquellos que requieren altos niveles de nitrógeno. Su alto contenido en nitrógeno promueve el crecimiento vegetativo de las plantas, lo que resulta crucial para su desarrollo.
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Los drones también permiten el peritaje rápido de cultivos afectados por condiciones climáticas como el granizo o las fuertes lluvias. Las inundaciones y la saturación de suelos han arrasado cultivos, destruido infraestructuras y paralizado labores del campo.
Se estima una pérdida del 20 % de la producción agrícola andaluza, dejando uno de cada cinco cultivos inservibles. La provincia de Almería ha sufrido graves daños en estructuras de invernaderos; Granada ha visto afectados el olivar y los cultivos subtropicales y cítricos; en Cádiz, el agua ha inundado miles de hectáreas; Córdoba ha sufrido caídas de árboles, erosión y paralización de labores en olivar y cereales; y Huelva tiene graves problemas en la recolección de cultivos, principalmente fresas y frutos rojos.

