Participa en la consulta pública para defender a los perros de caza y al mundo rural

De conformidad con el artículo 26.2 de la Ley 50/1997, el Ministerio de Agricultura ha abierto una consulta pública previa sobre el futuro Real Decreto que regulará los núcleos zoológicos tradicionales.

Participa en la consulta pública para defender a los perros de caza y al mundo rural

Desde algunos colectivos se está difundiendo información alarmista y sesgada, presentando esta norma como una supuesta amenaza para los perros de caza. La realidad es justo la contraria.

Lo que NO te están contando

Se está intentando imponer la idea de que los perros de caza deben considerarse «animales de compañía», como un perro urbano de apartamento. Eso supone desconocer completamente su naturaleza.

Los perros de caza:

  • No son mascotas decorativas.
  • No viven para el sofá.
  • No son animales humanizados.

Son perros de trabajo seleccionados durante siglos por su instinto cinegético.

Un podenco, un sabueso o un perro de rehala necesita cazar, correr, rastrear y trabajar en grupo. Privarle de ello sí es maltrato conductual. Encerrar a un perro de caza en un piso o tratarlo como un peluche urbano es ir contra su bienestar natural.

La realidad del perro de caza

El perro de caza:

  • Vive al aire libre, en instalaciones adaptadas.
  • Hace ejercicio diario.
  • Mantiene su instinto y equilibrio mental.
  • Recibe cuidados veterinarios constantes.
  • Tiene una función productiva y de gestión del medio natural.

Es un animal funcional, igual que un perro pastor, un perro policía o un perro de rescate. Nadie pretende regular a los perros policía como «mascotas domésticas». Con los perros de caza debería ocurrir lo mismo.

El error del discurso animalista

Algunos grupos presionan para:

  • Sacarlos del marco rural.
  • Imponer normas pensadas para mascotas urbanas.
  • Equiparar rehalas con «tenencia doméstica».
  • Criminalizar al cazador.

Eso sí generaría:

  • Inseguridad jurídica.
  • Burocracia inviable.
  • Desaparición de rehalas tradicionales.
  • Abandono de razas autóctonas.
  • Pérdida de control cinegético y sanitario.

Y, paradójicamente, peor bienestar para los propios animales.

¿Por qué deben incluirse como núcleos zoológicos tradicionales?

La clasificación como núcleo zoológico tradicional:

  • Reconoce su carácter profesional y rural.
  • Permite controles sanitarios adecuados.
  • Ordena instalaciones y registros.
  • Garantiza trazabilidad y bienestar.
  • Protege la actividad cinegética legal.

No es un retroceso. Es regular con sentido común lo que ya existe en el campo desde hace generaciones.

El perro de caza es cazador

Un perro de caza no sufre por cazar. Sufre por no poder hacerlo. Humanizar a los perros es un error moderno que ignora la biología.

Defender la caza es también defender:

  • Razas autóctonas.
  • Tradición rural.
  • Gestión de fauna.
  • Empleo en el campo.

Aportaciones a la consulta pública previa – Proyecto de Real Decreto sobre núcleos zoológicos tradicionales (perros de caza)

A la atención de la Dirección General competente, Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación.

Por medio del presente escrito, y dentro del trámite de consulta pública previa relativo al Proyecto de Real Decreto por el que se regulan los núcleos zoológicos tradicionales, formulo las siguientes consideraciones en relación con los perros de caza y su encuadre normativo.

Consideraciones de un cazador y Guarda Rural de Caza:

PRIMERA.– Naturaleza funcional del perro de caza.
Los perros de caza no pueden ser asimilados jurídicamente a animales de compañía urbanos. Se trata de animales de trabajo, seleccionados genética y funcionalmente durante generaciones para el ejercicio de actividades cinegéticas, gestión del medio natural, control poblacional de fauna y apoyo a labores rurales. Su bienestar depende del ejercicio físico, la actividad al aire libre y el desarrollo de su instinto, no de modelos de tenencia doméstica propios del entorno urbano.

SEGUNDA.– Idoneidad de su consideración como actividad tradicional y profesional.
Las rehalas, perreras de trabajo y agrupaciones de perros de caza constituyen explotaciones tradicionales del medio rural, con instalaciones específicas, controles veterinarios, identificación individual y manejo profesional. Su encuadre como núcleos zoológicos tradicionales aporta seguridad jurídica, trazabilidad sanitaria y ordenación administrativa, sin criminalizar una actividad legal y reglada.

TERCERA.– Riesgos de su equiparación a animales de compañía.
La aplicación de criterios diseñados para mascotas domésticas generaría importantes disfunciones:
– Inseguridad jurídica para titulares y gestores cinegéticos.
– Burocracia desproporcionada e inaplicable a la realidad rural.
– Desaparición de rehalas y pérdida de razas autóctonas.
– Dificultades para el control sanitario y poblacional de especies silvestres.
– Empeoramiento del bienestar animal al impedir el desarrollo natural de su conducta.

CUARTA.– Bienestar animal basado en criterios etológicos.
El verdadero bienestar del perro de caza se garantiza mediante ejercicio diario, socialización en grupo, trabajo en el campo, supervisión veterinaria y manejo especializado. La humanización del animal o su confinamiento prolongado en entornos urbanos resulta contraria a sus necesidades biológicas y conductuales.

QUINTA.– Función social y ambiental.
La actividad cinegética y los perros de trabajo contribuyen activamente a la conservación del medio natural, al control de sobrepoblaciones, a la prevención de daños agrícolas y a la economía rural, siendo un servicio de interés general reconocido en múltiples normativas autonómicas.

Por todo lo expuesto, SOLICITO que el futuro Real Decreto:

– Reconozca expresamente al perro de caza como animal de trabajo.
– Mantenga su encuadre dentro de los núcleos zoológicos tradicionales o régimen específico rural.
– Evite su asimilación a la normativa de animales de compañía urbanos.
– Garantice una regulación técnica, proporcionada y adaptada a la realidad cinegética.

Con ello se protegerá tanto el bienestar real del animal como la continuidad de una actividad histórica, legal y necesaria para la gestión del medio natural.

En [localidad], a [fecha].
Nombre y apellidos:
DNI:
Profesión/relación con el sector:
Teléfono (opcional):

Participa en la consulta pública. Haz oír la voz del mundo rural. Que no legislen desde un despacho quienes nunca han pisado el campo.

Envía tu aportación al correo:

  • bzn-nnzzt@mapa.es

Defiende:

  • El trabajo del cazador.
  • Las rehalas.
  • Los perros de caza como animales de trabajo.
  • La gestión cinegética responsable.
  • El bienestar basado en la naturaleza, no en la humanización.

 

Colaboración de Víctor Villalobos, técnico de Medio Ambiente y Guarda Rural de Caza.

 

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