Dos perdices a muestra de perro, pero sucede esto
El pointer inglés ha quedado inmóvil. Por delante, matas de vegetación baja y algunos árboles. El lance es inminente y las perdices, a pesar de la preciosa y efectiva muestra del can, sorprenden a los cazadores.
El pointer inglés ha quedado inmóvil. Por delante, matas de vegetación baja y algunos árboles. El lance es inminente y las perdices, a pesar de la preciosa y efectiva muestra del can, sorprenden a los cazadores.
No siempre se acierta. Las perdices son capaces de desarrollar velocidades altísimas cuando alzan el vuelo. En los despegues que estamos a punto de presenciar, estas aves de patas fuertes y alas potentes recorren hasta 20 metros por segundo. Esto deja muy poco tiempo para que los cazadores consigan encarar, apuntar y adelantar sus disparos, más aún cuando hay vegetación y árboles con los que tapar su huida.
«Que levante la mano al que no le haya pasado»
El cazador, nuestro colaborador habitual El Pijas Hunter, difunde este lance a pesar de no haber podido acertar, ni él ni su compañero, a las dos perdices que arrancan una tras otra. Porque cada vez son más aficionados a la cinegética menor los que lo hacen, normalizando los errores como parte fundamental de la caza. Porque las perdices, conejos, liebres, aves migratorias o especies de la caza mayor siempre han de tener opciones de escapar. Esa es la verdadera esencia de la caza.
