Afortunadamente para el animal que aún conserva fuerzas, un pescador profesional pasa cerca de la escena y no duda en intervenir para rescatar al famélico corzo. Así explica el pescador profesional lo que encontró en mitad del bosque nevado: «Estos casos suceden en la naturaleza. Durante el celo, dos machos lucharon y engancharon sus cuernas. Como resultado, uno de ellos murió, el otro macho tuvo que arrastrarlo y de alguna manera conseguir su comida, hasta que los buenos cazadores los separaron».
Cuidado con las afiladas cuernas
El primer paso consiste en agarrar las cuernas de manera segura. No olvidemos que sus afiladas puntas pueden convertirse en peligrosas armas y el animal se encuentra en un estado de vulnerabilidad y estrés extremo.
No es tan fácil como parece
Y así continúan los intentos del cazador para librar las cuernas enganchadas por sus puntas. Una operación nada sencilla, como vemos en las grabaciones. Hay que actuar deprisa porque situaciones similares con estos protagonistas han terminado con la muerte de ambos contendientes. Para que esto no ocurriese, hay cazadores que han acudido a su navaja para cortar una de las cuernas al considerar imposible deshacer el enredo que forman las puntas, empeorado por las acometidas de los machos encelados.
