Graban el corzo más extraño: en su cabeza crece una extraña peluca
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Graban el corzo más extraño: en su cabeza crece una extraña peluca

Este impresionante ejemplar de corzo luce una cornamenta totalmente inusual. Se trata de la conocida como peluca, una alteración que impide que las cuernas caigan y se cubran de un terciopelo que las deforma y las convierte en aberraciones.


Esa capa de borra que cubre las cuernas de los cérvidos consiste en un estrato vascular de piel suave y peluda usualmente llamada terciopelo. Normalmente, después de que las cuernas alcanzan el tamaño final y se osifican, los niveles de testosterona aumentan y el terciopelo lo elimina el animal frotando las cuernas con cuerpos rígidos y duros como el tronco de los árboles y con arbustos.

Pero en algunos ejemplares, sobre todo machos pero, como veremos a continuación, también en algunas hembras, las cuernas no caen y continúan creciendo sin límite con esa borra en un crecimiento similar. Tradicionalmente, se ha explicado en base a desequilibrios hormonales que llevan a estos cérvidos a lucir un conglomerado de borra y cuernas totalmente deformes que pueden incluso llegar a afectar a su visión, audición y a la salud general del ejemplar.

 

El extraño caso de una hembra de corzo con peluca

Aunque existe escasa literatura científica que profundice en los casos de estos cérvidos que desarrollan una cornamenta cubierta por abundante borra, podemos acudir al que se convirtió en el primer reporte estudiado de manera científica de un caso con un ovotestículo y un testículo en una corza de fenotipo hembra que desarrolló astas en crecimiento con terciopelo retenido.

Hablamos de «Un caso de trastorno XX del desarrollo sexual en un corzo de fenotipo femenino (Capreolus capreolus L.) asociado con crecimiento de astas con terciopelo retenido», llevado a cabo en Portugal por Felipe Silva et al., de enero de 2022.

El ejemplar analizado fue atropellado en el norte de Portugal e ingresado en el Hospital Veterinario Docente. Se trataba de una hembra joven, de una edad estimada en 3 a 4 años, con buena condición corporal, pero que presentaba la peculiaridad de cuernas bien desarrolladas y cubiertas de terciopelo retenido.

A pesar del tratamiento inmediato, el animal falleció por lesiones internas y daños en el sistema nervioso central. El animal presentó un fenotipo externo femenino, acompañado de la formación típica de la cornamenta masculina con terciopelo retenido. El análisis científico consistió en una serie de pruebas como la toma de medidas biométricas externas para las astas, una tomografía computarizada, estudios moleculares dirigidos al gen SRY y se implementó un diagnóstico de mutación PIS (síndrome intersexual sin cuernos).

Las gónadas consistieron en un testículo derecho emparejado con un ovotestículo izquierdo. Histológicamente, las estructuras similares a ovario en el ovotestículo eran funcionales, pero el testículo, como la estructura similar a testículo en el ovotestículo, no mostró espermatogénesis activa.

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Imagen de las astas que muestra terciopelo retenido; (B) Imagen de TC de las astas; (C) Vista macroscópica de los órganos reproductivos, con dos gónadas unilaterales ovoides; (D) el testículo (gónada a la izquierda) y el ovotestículo (gónada a la derecha), que mostraron dos áreas macroscópicamente distintas.

En el examen externo, el animal fue considerado una hembra adulta, con un peso de 20 kg, con genitales externos femeninos que incluían vulvas y cuatro glándulas mamarias. No había evidencia externa de testículos o un pene. Tras el estudio histopatológico se comprobó que contaba con un tracto reproductivo femenino completo con vagina, cérvix y dos cuernos uterinos. Se observaron estructuras gonadales ovaladas bilaterales en el extremo proximal de los cuernos uterinos. Estos resultados sirvieron para relacionar la peculiaridad de la corza con el crecimiento anormal de unas cuernas cubiertas por borra.

 


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