Esto se convierte en un condicionante de gran relevancia a la hora de intentar resolver la situación. El cazador que apunta en todo momento su arma hacia el cuerpo del monstruoso suido debe intervenir para salvarle la vida al can, alcanzado por las poderosas mandíbulas de la que comenzó el día siendo la presa.
Un vídeo para verlo todo con más detalle
Tenemos una segunda grabación de este peligrosísimo lance, esta vez registrada desde la cámara que el cazador montó en el cañón de su arma. Gracias a ella, accedemos de manera mucho más clara a los detalles que rodean al arriesgado lance, sobre todo en el momento en el que se producen los disparos. El primero, colocado en la parte trasera del cuerpo del cochino, mientras que el segundo consigue derribarlo definitivamente.
El desenlace de lo que vemos lo muestran los cazadores en las fotografías tomadas minutos después, en la que vemos que el jabalí había desarrollado un tamaño tan enorme como parecía en las vertiginosas imágenes que hemos visto.
