Alegato de un guarda rural de caza en defensa de la caza de la codorniz
La caza sostenible protege al ave: la ciencia y la gestión lo confirman. Como profesional con amplia experiencia en gestión del medio natural y protección de la fauna silvestre, quiero dejar claro que la actividad cinegética es un pilar esencial e irrenunciable para la conservación de la codorniz.
Las federaciones de caza han trasladado a los gobiernos autonómicos, a través de una acción coordinada de los entes de cada comunidad, impulsada por la Real Federación Española de Caza, su rechazo a las medidas planteadas por el Consorcio Científico de la Comisión Europea, al considerar que no están avaladas por datos científicos sólidos.
La memoria anual del Proyecto Coturnix, impulsado por Mutuasport, la Fundación Artemisan y las federaciones de caza, demuestra que se está llevando a cabo un aprovechamiento cinegético sostenible de la especie, que produce excedentes en las principales biorregiones del territorio nacional.

Caza y ciencia
Las posibles restricciones planteadas por la Comisión Europea carecen de rigor científico, son innecesarias y resultarían claramente contraproducentes para la gestión y protección de la especie. No estamos ante un problema biológico real, sino ante un debate ideológico, desconectado de los datos y de la realidad del campo.
Los hechos no dejan lugar a dudas: la codorniz mantiene un estado de conservación favorable en España, sin indicios objetivos de riesgo que justifiquen prohibiciones o limitaciones de caza. El Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico ha confirmado oficialmente que la especie no está en peligro de extinción y que su situación actual no requiere medidas preventivas restrictivas.
Proyecto Coturnix
El estudio ha recopilado más de 49.000 muestras biológicas, 2.000 censos y miles de observaciones de campo, gracias a la colaboración directa de cazadores voluntarios. Solo en 2025, más de 2.200 cazadores aportaron información sobre 25.210 avistamientos de codorniz en 665 municipios, reforzando de forma decisiva la precisión de los modelos poblacionales.
Estos datos demuestran de manera incuestionable que la caza responsable no amenaza a la especie, sino que es una herramienta clave para su monitorización, conservación y gestión adaptativa.
Además, los estudios constatan que los cotos de caza gestionados presentan mayores densidades de codornices que las zonas sin gestión cinegética, gracias al mantenimiento del hábitat mediante siembras, conservación de rastrojos, protección de setos, control responsable de depredadores y una gestión activa del territorio. Este hecho desmonta el discurso anticaza y evidencia que la actividad cinegética favorece la reproducción y supervivencia de la especie, convirtiéndose en un aliado imprescindible de la conservación.
Censos reales frente a despachos
Los conteos poblacionales realmente eficaces no se elaboran tras la pantalla de un ordenador ni mediante modelos teóricos alejados del terreno, sino a través de observaciones continuadas y repetidas en el tiempo, realizadas directamente en el medio natural.
En este sentido, cazadores y guardas rurales de caza constituyen una fuente de información insustituible, al desarrollar su labor a pie de campo durante todo el año, en distintas épocas reproductivas, migratorias y de presión ambiental.
Su conocimiento acumulado permite detectar variaciones reales en densidad, distribución y comportamiento de especies como la codorniz, aportando datos fiables, contrastables y esenciales para la elaboración de modelos poblacionales y la toma de decisiones basadas en evidencia científica. Ignorar esta información es gestionar a ciegas.
La lección de la tórtola europea
El caso de la tórtola europea demuestra que la gestión cinegética basada en datos funciona. Tras varios años de moratoria en gran parte de la Unión Europea, las poblaciones han mostrado una evolución favorable que ha permitido retomar su caza de forma regulada en 2025, bajo planes de gestión adaptativa.
Esto deja claro que no se trata de prohibir por sistema, sino de gestionar con inteligencia, seguimiento científico y participación activa de quienes están sobre el terreno. La prohibición indiscriminada no es conservación, es abandono.
Captura indiscriminada de aves migratorias en el norte de África
Mientras España aplica una gestión cinegética rigurosa y controlada, en terceros países la caza se practica sin control, sin criterios técnicos, sin cupos y sin garantías fitosanitarias.
Esta realidad afecta directamente a especies migratorias, compromete los ecosistemas y genera riesgos sanitarios que nadie quiere abordar.
La Unión Europea no puede exigir sacrificios al mundo rural español mientras mira hacia otro lado fuera de sus fronteras. La conservación real exige coherencia y control internacional, no medidas simbólicas contra quienes sí cumplen las normas.
La caza responsable no solo mantiene poblaciones saludables, sino que aporta datos científicos fiables, fruto de la colaboración directa entre cazadores, técnicos e investigadores. Criminalizar esta actividad es injusto, sectario y profundamente irresponsable, porque penaliza precisamente a quienes más invierten tiempo, recursos y compromiso en la conservación del medio natural.
España debe decidir con ciencia, no con ideología
En este escenario, el Gobierno de España decidirá la próxima semana si solicita a la Comisión Europea limitar la caza de la codorniz. Esta decisión marcará un antes y un después.
El Ejecutivo tiene la obligación de defender los datos científicos, los estudios realizados y la experiencia real del campo, apoyando a los cazadores y profesionales que llevan décadas demostrando que la gestión cinegética sostenible funciona.
España no puede permitirse ceder a la presión de grupos animalistas radicales y antisistema, ajenos al medio rural, que pretenden imponer restricciones desde la ideología y el desconocimiento.
Gobernar es elegir, y en materia de biodiversidad o se gobierna con ciencia y datos, o se legisla contra la realidad.
Por todo ello, es imprescindible que cualquier decisión sobre la codorniz se base en evidencia científica, seguimiento técnico y gestión responsable, rechazando de forma tajante medidas restrictivas sin justificación técnica.
La gestión cinegética sostenible protege la codorniz, mejora su hábitat y garantiza el equilibrio de nuestros ecosistemas. Todo lo demás es propaganda.
La caza responsable protege, con datos, con ciencia y con resultados.

