El árbol de los zorzales: un frutal se convierte en oasis invernal de cientos de aves
Las aves encuentran en este frutal una fuente de alimento esencial en medio de tanta nieve. Las tormentas de agua y hielo han cubierto el suelo profusamente y resulta complicado encontrar.
Las aves encuentran en este frutal una fuente de alimento esencial en medio de tanta nieve. Las tormentas de agua y hielo han cubierto el suelo profusamente y resulta complicado encontrar
Algunos manzanos de variedades tardías conservan sus frutos durante varias semanas en el invierno a pesar de la llegada de los fríos más extremos.
Frutos tardíos que ayudan a la supervivencia en invierno
Es el caso de la reineta, granny Smith, fuji o golden tardía. La cosecha óptima debe realizarse entre octubre y noviembre, pero si no se lleva a cabo, las manzanas aguantan en el árbol hasta bien entrado enero. Es lo que vemos en el siguiente vídeo, en el que los zorzales reales devoran con ansia los frutos que aún se encuentran en las ramas y los que han caído al suelo recientemente.
Aves hambrientas por las nevadas
La alimentación del zorzal real se adapta a la disponibilidad que ofrezca el monte. A pesar de tratarse de un ave migratoria que en otoño viaja a latitudes más sureñas, el invierno llega a esos montes también, ocultando la mayoría de invertebrados que les encanta dar caza y que también suelen entrar en estado de letargo invernal. Por ello, los frutos silvestres, las bayas y las frutas que aún resisten en los árboles que hemos citado son aprovechadas inmediatamente por estas aves, de unos 25 centímetros de longitud y caracterizadas por esa cabeza, nuca y obispillo de tonos grises azulados.
