Una rotopaca encintada, también llamada bola de silo o paca de henolaje, es un sistema de almacenamiento de la hierba cortada que permite preservar durante el tiempo los nutrientes de esas plantas segadas mediante un proceso lento de fermentación anaeróbica.
Este corzo ha conseguido romper el film de plástico agrícola que protege el forraje de la humedad exterior y evita la proliferación del moho. Durante el duro invierno, que ha traído nieves y temperaturas bajo cero, ocultando la mayor parte de los alimentos que podrían estar disponibles en el medio natural, estos depósitos de hierba se convierten en algo muy apetitoso para muchas especies herbívoras y omnívoras.
Pacas encintadas: irresistibles para los animales silvestres
Los ganaderos, para afrontar estos meses en los que sus animales domésticos, ya sean vacas, ovejas, cabras… encintan las rotopacas de hierba segada para mantener el forraje en buen estado hasta su futuro consumo, sano y sabroso, además de con un mayor valor nutritivo al forraje inicial. Para ello, se evita la llegada de la luz a la hierba, pues esta permite y favorece la proliferación de organismos perjudiciales para esa conservación, pensando esencialmente en hongos. Protegiéndola del agua se evita elevar la acidez del ensilado, y no permitiendo la entrada del aire se minimiza la proliferación de hongos y moho.
Alimento y refugio ante la tormenta
Por ello, este corzo ha encontrado un verdadero manjar, muy nutritivo, para afrontar los peores días del invierno. Para ello, ha conseguido mordisquear y romper los plásticos solapados que cubrían su objetivo, la hierba. Pero no se ha detenido ahí, pues a medida que iba comiendo, su cuerpo entraba más entre el heno, comprobando que el frío se reducía enormemente y decidiendo quedarse allí, donde le encuentra el ganadero, al que le cuesta varios intentos «despertar» al pequeño cérvido.
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