La burra ha llevado sus patas delanteras hacia la carretera, superando el quitamiedos metálico. Pero esa postura le quita capacidad de impulso a sus cuartos traseros, dejándola atrapada en una postura que ya sabemos que les ha llevado a sufrir una muerte lenta a otros animales.
El metal alzando la zona ventral deja prácticamente inservibles las patas, dejando al burro en una situación muy delicada. Y los machos que la acompañan no desaprovechan la ocasión para dar rienda suelta a sus instintos reproductivos.
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