Ana González es una cazadora de 21 años natural de Cañaveras. La joven conquense es una activa defensora de la caza y del mundo rural.
A finales de septiembre organizó un Encuentro de Jóvenes Cazadores en la localidad conquense de Olmeda. A la iniciativa asistieron más de treinta cazadores procedentes de diferentes puntos de la geografía española. El objetivo del encuentro era hacer un llamamiento en favor del relevo generacional en la caza.
La labor que realiza la cazadora en defensa de la actividad no ha pasado desapercibida para marcas como BCN Outdoor, Vortex, Nikko Stirling y Crispi, que han decidido patrocinarla.
La caza al rececho del macho montés
Ana narra la inolvidable jornada de caza que vivió junto a su padre:
«Hay recechos que se hacen y recechos que se viven. Y el de mi primer macho montés, en la provincia de Castellón, fue sin duda uno de esos que dejan huella.
Desde el inicio tuve claro que no buscaba rapidez ni facilidades. Quería un rececho auténtico, de los que obligan a leer el terreno, a tomar decisiones y a implicarte en cada paso. Acompañada de mi padre y del equipo de La Espadella Hunting Spain, comenzamos a movernos por un entorno espectacular, duro y exigente, donde el desnivel y la piedra mandan y donde nada se regala.
Durante horas fuimos avanzando con calma, observando, adaptándonos al terreno y disfrutando del proceso. En recechos así, cada paso cuenta y cada decisión suma. Tras descender una pared de piedra, localizamos finalmente el grupo, a unos 250 metros. No era una distancia complicada, pero sí lo era encontrar el lugar exacto desde el que poder ejecutar el lance con garantías. El terreno te obliga a pensar, a recolocarte y a esperar. Ahí es donde realmente se vive la caza.
Tras valorar el grupo y seleccionar el animal a abatir, decidí jugar el lance. El primer disparo fue bueno, colocado en su sitio, pero no definitivo. El arma que portaba era un rifle de cerrojo Anschutz 1782 Classic del calibre .300 Win Mag. El macho inició la huida caminando hacia una zona de vegetación espesa, entre coscojas, y fue necesario repetir el tiro para cobrarlo. Son momentos que ponen a prueba la cabeza fría del cazador y en los que entiendes que lo importante no es solo el resultado final, sino todo lo que has hecho bien hasta llegar allí.
La experiencia con La Espadella fue sencillamente impecable. Su forma de entender el rececho, sin prisas, dando protagonismo al cazador y respetando los tiempos del monte y del animal, marca la diferencia. El conocimiento del terreno, el planteamiento del lance y el trato humano hacen que no te sientas guiada, sino acompañada.

Quiero destacar especialmente a Miquel, por saber leer perfectamente qué tipo de caza buscaba y hacerlo posible. No se trataba solo de abatir un macho montés, sino de vivir mi primer rececho como realmente quería vivirlo.
Me llevo un recuerdo que se queda. Una experiencia completa. Y mi primer macho montés, cazado con cabeza, respeto y emoción, en una tierra tan exigente como agradecida».
El macho cazado por la joven cazadora pertenece a la subespecie Capra pyrenaica hispanica, que se distribuye por las cordilleras mediterráneas, incluyendo Sierra Nevada, las sierras de Cazorla y Segura, Tejeda y Almijara, la Serranía de Ronda y Els Ports de Tortosa-Beceite.

La cazadora cierra un año cinegético de ensueño
Además de abatir este bonito macho montés, a comienzos de temporada cazó un ciervo de 17 puntas en una montería en abierto. El formidable macho no solo destacaba por el número de candiles, sino también por el grosor de la cuerna. La montería estuvo organizada por Diego y Raúl en un acotado de Pinilla de Molina, municipio de la provincia de Guadalajara.
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