Una muestra muy cercana a una confiada becada
El perro, un setter inglés, tiene perfectamente ubicada al ave. El cazador aprovecha para grabar una toma que recoge la nariz de su perro olfateando a su presa.
La tensión se percibe plenamente. La becada se encuentra a escasa distancia del setter, que permanece inmóvil obedeciendo su instinto de muestra. Al cazador le ha dado tiempo a acudir junto a él para disfrutar de una escena apasionante y grabándola con su móvil.
La becada lo ve todo, delante y detrás de ella
A pesar de que la becada parece dar la espalda al perro, se trata de una postura totalmente preparada para reaccionar a cualquier acercamiento y emprender el vuelo de manera urgente. Los ojos de esta ave le permiten esto. Están situados muy hacia arriba en su cabeza y atrás en el cráneo. Esto es más pronunciado que en la mayoría de las aves y le permite disfrutar de un campo visual prácticamente panorámico en el plano horizontal.
Esta cualidad ha sido incluso objeto de estudio científico. Podemos detenernos en «Campos visuales en becadas Scolopax rusticola (Scolopacidae; Charadriiformes)», realizado por Graham R. Martin y publicado en junio de 1994 por la Revista de Fisiología Comparada A, que profundizó en la topografía del campo visual en aves alertas y restringidas mediante una técnica oftalmoscópica refleja.
Este trabajo concluyó que no se observaron movimientos oculares de amplitud significativa en esta especie o que el campo binocular retiniano es largo y estrecho, que se extiende 190° en el plano sagital medio. Esto significa que cuando la cabeza adopta una postura normal (pico a un ángulo de 40° por debajo de la horizontal), el campo binocular se extiende desde 25° por encima del pico hasta 5° por encima de la horizontal detrás de la cabeza. Por lo tanto, las becadas tienen una cobertura visual completa del hemisferio superior, pero el pico queda fuera del campo visual.
Esto confirma que la becada del vídeo está controlando al perro y al cazador que tiene tras ella, pero a la vez también ha observado la vía de escape que tomará en caso de necesitarlo.
Ventajas de contar con estos ojos
La forma de su cráneo facilita esa posición del ojo a cada lado del mismo y la orientación de las órbitas. El resultado es esa visión que roza lo panorámico. La primera de las ventajas de esto para un ave que es potencial presa de múltiples depredadores pasa por la detección precoz de depredadores, ya que su visión le permite ver lo que viene por los lados y detrás. La compensación que pasa factura a su sentido de la vista se traduce en que la visión frontal y la estereopsis (percepción de profundidad frontal) resultan limitadas, de modo que la becada no basa el control fino del pico en visión binocular frontal sino en tacto y sensibilidad del pico al sondear el suelo.
