En la Primera Guerra Mundial, las palomas mensajeras fueron cruciales para la comunicación militar. Los mensajes enviados por los aliados a través de estas aves salvaron la vida de miles de combatientes. Se calcula que 500.000 palomas mensajeras fueron utilizadas por soldados, marineros y pilotos durante el conflicto. Los alemanes hacían uso de halcones peregrinos para interceptar las comunicaciones.
En la Segunda Guerra Mundial, las palomas mensajeras fueron esenciales para la comunicación, especialmente cuando otros métodos fallaban o podían ser interceptados.
Halcones peregrinos y palomas mensajeras
El halcón peregrino es el ave más veloz del mundo. Es capaz de alcanzar una velocidad en picado de 389 km/h. Esa es la mayor velocidad registrada en el vuelo de un halcón. La medición fue realizada por el paracaidista profesional de caída libre Ken Franklin en 2005, usando un halcón amaestrado para picar junto a él.
La rapaz puede alcanzar velocidades de hasta 300 km/h en picado durante la caza, aunque su velocidad en vuelo horizontal es mucho menor, entre 40 y 55 km/h. Una paloma mensajera puede volar a velocidades de entre 90 y 100 km/h en vuelo normal; con ráfagas de viento a favor puede llegar incluso hasta 130 km/h.
La estrategia de vuelo de los halcones para cazar palomas
La táctica de caza de la rapaz incluye una fase de ascenso, o vuelo de vela, usando corrientes térmicas, seguida de un picado a alta velocidad o una persecución aérea en línea recta. La paloma intenta escapar de su perseguidor realizando quiebros y aprovechando los obstáculos que encuentra en su vuelo. El halcón abate a la paloma acuchillándola en el aire con las llaves traseras de cada garra, que son más largas y se usan a modo de bisturí para cortar a la presa.
El hallazgo de decenas de patas de palomas anilladas en un nido de halcón peregrino en Polonia ha sido compartido por un colombófilo francés en el grupo de Facebook Columbofila sem censura.
Uno de los usuarios del grupo, tras ver la imagen, comparte este comentario:
«En 2022 anillé 150 pichones y, al final del año, simplemente volando alrededor del palomar, los depredadores solo me dejaron siete palomas. En 2023, con 200 pichones anillados, al final del año solo quedaban 3 palomas. En 2024, con 250 pichones anillados, al final del año solo quedaban 22 palomas. En 2025, con 200 pichones anillados, estamos a mediados de diciembre y solo me quedan 14 palomas del año. Aquí, mis palomas viven en un infierno; les da miedo incluso salir del palomar».
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