Una becada se esconde entre unas hierbas de una calle asfaltada
El ave, totalmente desorientada, encuentra cobijo en una peligrosa zona por donde circulan vehículos, en una zona urbana.
Las imágenes, grabadas en una calle de una ciudad griega, llaman la atención porque la becada queda totalmente oculta entre las hierbas verdes que nacen a través del asfalto.
Una becada en una gran ciudad
Hoy viajamos hasta Larisa, la ciudad capital de Tesalia y quinta más poblada y relevante de Grecia. Allí, un vecino ha conseguido grabar el extraño comportamiento de un ave migratoria que debería estar en los bosques limítrofes de la urbe de más de 160.000 habitantes a orillas del río Peneo. La becada, cansada y desorientada, avanza por la acera de la calle y baja a la carretera, una vía asfaltada hace demasiados años que deja brotar vegetación. Allí se esconde para intentar pasar desapercibida en uno de los lugares menos indicados para no correr peligro.
Becadas 'urbanas'
Estas limícolas migratorias viajan para llegar a bosques que se encuentren en condiciones menos radicales que los suelos nevados y helados que dejan en las tierras norteñas de las que parten en otoño. Alternan vuelos largos generalmente durante la noche con paradas de varios días en zonas que no seleccionan por su composición, sino más bien por el necesario descanso que deben tomarse tras recorrer muchos kilómetros.
A pesar de esto, suelen preferir bosques, campos de matorral o agrícolas, y mucho menos zonas urbanizadas, aunque se pueden producir este tipo de parada en pueblos y sus áreas periurbanas. Esto se convierte en un inconveniente, ya que encuentran muchos más peligros entre vehículos, fauna urbana, mascotas, gatos callejeros y seres humanos que intentan capturarlas de los que hallarían en mitad de un bosque remoto.

