Graba la acalorada pelea entre dos rebecos en mitad de la nieve
En vídeo

Graba la acalorada pelea entre dos rebecos en mitad de la nieve

Embestidas, persecuciones, acrobáticos saltos… Así son las luchas enceladas de los rebecos cuando el otoño comienza a traer los primeros fríos a las montañas en las que habitan.


Esos cuernos en forma de gancho raramente hieren a sus contendientes, pero les sirven para medir fuerzas ante otros machos que pretenden hacerse con la zona y las hembras que hay en ellas. Estamos ante una prueba de fuerza y arrojo que se decantará a favor del animal que

Comportamiento típico del celo en el rebeco

Los machos de rebeco, especie también denominada gamuza, comienzan a poner en práctica los hábitos usuales durante el celo. Entre ellos destaca ese incremento de su actividad diurna y marcan con glándulas preorbitales los alrededores del lugar donde se encuentran las hembras. Se trata de una acción que advierte a los machos que intenten adentrarse en la zona.

Durante estas semanas se producirán persecuciones intensas de hembras en grupos familiares. Pero si esos olores esparcidos por los árboles y rocas no surten efecto, los encontronazos entre machos aspirantes a perpetuar su genética.

 

Cuernos y glándulas odoríferas

La época de celo de los rebecos (Rupicapra rupicapra y Rupicapra pyrenaica) llega cada año en otoño, comenzando a finales de octubre y hasta diciembre, pero es en noviembre cuando alcanza su plenitud. En Suiza, donde han sido grabadas estas imágenes, concretamente en el parque nacional Schweizerischer, la zona natural más grande de Suiza y el único parque nacional del país, cuenta con un pico que se concentra entre la segunda y la tercera semana de noviembre.

En la web del parque nacional leemos que «Con un poco de paciencia, se pueden observar rebecos en casi cualquier lugar del parque nacional». También describen de una manera muy resumida el comportamiento de esta especie durante la época de apareamiento: «Los machos se enzarzan en intensas persecuciones. En raras ocasiones, estas luchas de dominio con sus afilados cuernos pueden acabar con la muerte de uno de los dos oponentes».

Los rebecos se comunican no solo visual y auditivamente; su olfato también es importante. Desde un par de órganos odoríferos ubicados detrás de sus cuernos, los machos, especialmente durante el celo, frotan una secreción con olor a almizcle sobre ramas y tallos. Este olor es individual y sirve como medio de comunicación social. Otros rebecos machos pueden reconocer quién ha frotado la secreción y cuándo.

 


Comparte este artículo

Publicidad