Un lobo ibérico caza un jabalí en una carretera asturiana
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Un lobo ibérico caza un jabalí en una carretera asturiana

El depredador se resiste a abandonar la presa pese a la cercanía del cazador que graba las imágenes. El cochino agoniza en la carretera de montaña del puerto de San Isidro mientras se aleja el cánido salvaje.


En el Principado de Asturias hay entre 360 y 405 lobos, distribuidos en 45 manadas. En el año 2023 los lobos mataron 3.256 animales domésticos en la comunidad, según los datos facilitados por la Administración: 953 vacas, 227 cabras, 1.093 caballos, 976 ovejas y 7 perros. El Gobierno de Asturias abonó 1,1 millones para compensar estas pérdidas.

Los lobos han perdido el miedo a los humanos

Según La Voz de Asturias, estas impactantes imágenes han sido grabadas por el propietario del restaurante La Braña en el puerto de San Isidro, paso de montaña que une Asturias con la provincia de León, a través de las carreteras AS-112, hacia la vertiente asturiana, y LE-331, hacia la vertiente leonesa.

 

El cazador, en un desplazamiento por la carretera de montaña, encuentra a un lobo solitario que acaba de dar caza a un jabalí. El depredador, al ver al conductor, abandona el asfalto. El cochino agoniza en uno de los carriles de la carretera, con el peligro que ello conlleva para la circulación viaria. Pese a que el hombre jalea al lobo, este se resiste a abandonar su presa.

Once lobos extraídos y ocho muertos por causas naturales o accidentes en el Principado de Asturias

Diecinueve es el número de lobos fallecidos en la comunidad autónoma desde abril. El programa de actuaciones, que se extenderá hasta el 31 de marzo de 2026, autoriza la extracción de 53 ejemplares. Se ha autorizado la extracción de lobos en 174 cacerías programadas para capturar otras especies dentro de las reservas regionales. Hasta la fecha únicamente se han abatido de manera selectiva 11 ejemplares.

Según el Gobierno del Principado, esta baja cifra se debe a que «el verano es tradicionalmente la época de menor eficacia del programa, debido a las condiciones de la montaña, la densidad de vegetación, la dispersión de las manadas y la dificultad de seguimiento sobre el terreno. Por el contrario, el otoño y el invierno son las estaciones más propicias para la localización y control de ejemplares».

 


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