Publica un vídeo con una becada y un detector de metales y las redes descubren el presunto engaño
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Publica un vídeo con una becada y un detector de metales y las redes descubren el presunto engaño

Encuentra una becada posada en el suelo y le pasa un detector de metales subterráneos para asegurar que ha sido disparada o que se ha alimentado de algún tipo de metal. Pero las redes sociales y la ciencia le restan credibilidad.


Con la justificación de «conseguir ventaja antes de ir a una clínica con instalaciones de rayos X», este animalista graba una curiosa escena en la que pasa un detector de metales en repetidas ocasiones por el cuerpo de una becada. Lo hace en un aparcamiento y en un vídeo que ha sido editado.

¿Una becada herida o que ha ingerido metal?

El aparato activa su señal sonora en repetidas ocasiones, al parecer, al acercarlo al vientre del ave. La primera vez que «pita», lo hace a una distancia considerable, al menos a 15 centímetros del pájaro. Luego tiene que pasarlo por un punto concreto del abdomen de la becada para que se active. Si nos fijamos, al final del vídeo, la ayudante con guantes retira los dedos de la zona donde se activa el pitido del detector de metales. Y el dispositivo no funciona.

Esto ha desencadenado una multitud de comentarios que dudan de la veracidad de la escena. Casi todos ellos coinciden en señalar a la mano de la ayudante, que podría tener un anillo en uno de sus dedos que activase el instrumento de detección de metales.

 

El tejido vivo bloquea la eficacia del detector de metales

Además, la ciencia también puede llegar a desmentir las imágenes, ya que, desde un punto de vista físico, los detectores de metales están diseñados para objetos enterrados o superficiales en terreno, no para el interior de cuerpos vivos. Y el cuerpo de un animal, al igual que el de una persona, está compuesto de tejidos blandos y agua, que absorbe y distorsiona los campos electromagnéticos que detecta el dispositivo y, además, es capaz de bloquear las señales de baja profundidad. Por ello, el detector llega a perder prácticamente toda eficacia al intentar actuar a través de tejido vivo.

 


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