El corzo es un animal que cumple la función de presa para una larga lista de carnívoros. Desde el oso pardo, pasando por el lobo, el lince ibérico, también para grandes rapaces como el águila real y la imperial. Incluso el zorro es capaz de atacar a los ejemplares más débiles, como los corcinos e incluso hembras que no se defiendan como la que protagoniza este vídeo. Lo hemos visto en otras ocasiones, en las que el raposo ha sido capaz de acabar con la vida de una corza adulta.
La corza, más grande y veloz que el corzo
Por velocidad, la corza demuestra que es superior. Solo los recortes y cambios bruscos de dirección la salvan de las coces que la pequeña cérvida intenta propinarle. Esta estrategia le sirve para conseguir el tiempo y la distancia suficientes como para alcanzar la espesura del monte que linda con el prado donde se ha producido la curiosa carrera.
Hemos de considerar que la velocidad punta del zorro rojo no supera los 60 kilómetros por hora. En el corzo, los expertos hablan de hasta 70 kilómetros por hora, aunque estos ungulados destacan por una capacidad de aceleración muy rápida, que les lleva a pasar de un estado de reposo a una velocidad punta en escasos segundos. Y no olvidemos los saltos que son capaces de protagonizar, de hasta dos metros de altura.
El zorro pesa un máximo de 14 kilos en los ejemplares de mayor tamaño, los machos adultos y bien alimentados. Por su parte, una hembra de corzo crece hasta pesar unos 30 kilos, más del doble.