Pillan in fraganti a cuatro furtivos capturando perdices rojas en un coto de Sevilla
La intensa labor de vigilancia de los guardas de los cotos de la zona ha impedido que los furtivos cumplieran su objetivo. Te mostramos la intervención de los guardas rurales grabada con una cámara térmica.
Capturar perdices rojas con medios ilícitos puede conllevar penas de cárcel de entre 3 y 18 meses y multas de hasta 300.506 €, en función de la comunidad en la que se cometa el delito, además de la retirada de la licencia de caza por un período de hasta cinco años o la inhabilitación para obtenerla.
Furtivos: la tecnología al servicio de la ilegalidad
José Luis García Marchena, guarda rural de un coto de Las Cabezas de San Juan, y su hermano Fran detectan la presencia de los furtivos con un dispositivo de visión térmica. Tres personas están intentando capturar un bando de perdices, mientras una cuarta los espera en el interior de un vehículo en una carretera cercana. El guarda rural avisa a su compañero de la presencia de los furtivos en su acotado. Los cuatro furtivos huyen al percatarse de que están siendo vigilados y escapan en el coche que los esperaba, sin que puedan ser identificados por los guardas rurales.
Mercado negro de perdices rojas
Según nuestro colaborador habitual, «los furtivos detectan las perdices con la ayuda de dispositivos térmicos para luego capturarlas con redes mientras las deslumbran con un foco. Ha aumentado notablemente el precio de los machos silvestres y las hembras son vendidas para repoblación. De ahí la presión que los furtivos están ejerciendo sobre los cotos con perdiz salvaje».
