El poder de parada y agarre de uno de los dogos argentinos de la rehala ‘La Guagua’
Soria

El poder de parada y agarre de uno de los dogos argentinos de la rehala ‘La Guagua’

El perro de presa de ocho años se abalanza contra el navajero, aculado contra unas rocas. La intervención del can envalentona al resto de perros de la rehala y se produce el agarre.


La raza, desarrollada específicamente para la caza por los hermanos Nores, es una de las más valoradas por los rehaleros españoles.

Es originaria de la provincia argentina de Córdoba; proviene de diferentes cruces del «viejo perro de pelea cordobés» con el bulldog inglés, gran danés, mastín de los Pirineos, bull-terrier, boxer, pointer, dogo de Burdeos e Irish wolfhound. En 1973 fue reconocida como raza por la Federación Cinológica Internacional.

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El dogo argentino renuncia por un día a su jubilación

Zeus es uno de los perros retirados de la rehala La Guagua, con sede en Ólvega, municipio perteneciente a la comarca del Moncayo, en la provincia de Soria. El fin de semana, Cristian Lacilla y Eva Aranda, copropietarios de la rehala, incluyen al veterano dogo argentino de ocho años entre el equipo de perros que acude a una montería celebrada en Segovia. Es el único perro de presa que forma parte del grupo en esta jornada.

 

Un podenco de nombre Lagartijo para a un cochino macho de 70 kilos entre unas rocas. Los rehaleros, al oír la llamada del can, acuden junto a varios podencos y Zeus al lugar en el que se encuentra el jabalí. El resto de los perros de la rehala estaban en otras ladras. Los primeros en llegar son los campaneros. Esperan la venida del dogo argentino para agarrar al cochino: saben que deben aguardar a los perros de presa para no resultar heridos. El dogo argentino hace gala de su veteranía a la hora de abalanzarse contra el navajero. Lo sujeta y anima al resto de los canes a atrapar al macho.

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Una rehala con seis décadas de existencia

La rehala La Guagua fue creada por Alfredo, padre de Cristian y tío de Eva. Tras la muerte del rehalero, hace siete años, fue heredada por ellos. Está compuesta por podencos campaneros y dogos argentinos. Los cazadores llevan varias décadas cazando con dogos argentinos. Se han decantado por esta raza, según los rehaleros, al tratarse de «perros de temperamento noble, que permanecen siempre junto al rehalero a no ser que se produzca una ladra; tienen una valentía sin límite a la hora de enfrentarse a los cochinos y una gran capacidad de agarre».

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