Este no es el único ser vivo que, según fuentes de Club de Caza, ha sido atacado por los buitres en Zamora en las últimas fechas. A finales de octubre, un ganadero del término de Faramontanos de Tábara denunciaba la muerte de dos vacas y un toro apartados en un corral como consecuencia del ataque de «una nube de buitres».
España cuenta con el 90% de la población de buitres leonados en Europa
En 2018, SEO/BirdLife realizó el V censo nacional de buitre leonado. Según este estudio, la población del ave en España era en esas fechas de entre 30.946 y 37.134 parejas, con un número total de ejemplares que podía superar los 95.000. Esta población se distribuía en ese momento en 2.544 colonias.
Las mayores concentraciones se encuentran en comunidades como Aragón y Castilla y León, seguidas por Andalucía, Navarra, Castilla-La Mancha, Extremadura y La Rioja.
Navarra, Cádiz, Guadalajara, Burgos y Cáceres superan las 2.000 parejas, mientras que Segovia, Zaragoza, Huesca, Teruel, Salamanca, Lleida, La Rioja, Cuenca y Soria cuentan con más de 1.000. Estas 14 provincias acumulan el 79% de la población reproductora.
El pico de un buitre es capaz de acabar con la vida de una res doméstica
Son múltiples las grabaciones de ataques de buitres a animales vivos en España. Se ha llegado a grabar cómo decenas de aves acorralaban a un rebaño de ovejas en el País Vasco. El buitre leonado es el responsable del 80% de los ataques al ganado de Guipúzcoa.
Las garras de los buitres no son una herramienta letal. Son débiles y poco desarrolladas, con uñas romas, sin la fuerza prensil necesaria para agarrar y matar presas. Pero sí tienen un fuerte pico, capaz de desgarrar la piel de una res muerta y, por tanto, perfectamente lograr lo mismo en un animal vivo. Los picos de los buitres son fuertes y ganchudos, diseñados para desgarrar la carne de animales. Son afilados y robustos, lo que les permite arrancar trozos de carne.


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