Le pillan usando un reclamo electrónico: se le acabó furtivear
Agentes del UPROMA sorprenden a un cazador furtivo utilizando un reclamo electrónico con el cante de las aves y conectado a una batería de coche.
El uso de tecnología para furtivear es algo demasiado extendido entre los que se saltan la ley y con ello atentan contra el medio natural. En el vídeo que han difundido los agentes del cuerpo especial de protección del medio ambiente, observamos un mecanismo electrónico alimentado por una batería de coche que, además, está rodeado de costillas, otro medio de captura prohibido.
La Directiva 2009/147/CE (sobre conservación de las aves silvestres), en su anexo V establece como medios prohibidos «aves vivas utilizadas como reclamos cegadas o mutiladas, aparatos grabadores, aparatos electrocutantes». Además, en el marco estatal español, encontramos el artículo 336 del Código Penal, que prohíbe el uso de medios masivos y no selectivos para la captura de animales o la Ley 8/2003, de 28 de octubre, de fauna y flora silvestres que, en su artículo 8 y Anexo I, incluye entre los métodos prohibidos «cualquier tipo de reclamos vivos cegados o mutilados» así como «reclamos eléctricos o mecánicos, incluidas las grabaciones».
El uso de reclamos electrónicos en la caza: entre la prohibición legal y las condenas judiciales
A su vez, la Ley 42/2007 lo tipifica como infracción del Patrimonio Natural en su artículo 67 y en el anexo VII, castigándolo en el artículo 81, según el grado aplicado, con una cuantía concreta que dependerá de varios criterios: la magnitud del riesgo, el daño producido, la intencionalidad, el beneficio ilegal obtenido, etc:
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Leves: entre 100 y 3.000 €.
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Graves: entre 3.001 y 200.000 €.
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Muy graves: entre 200.001 y 2.000.000 €, aunque las comunidades autónomas pueden tener topes distintos.
Agentes del UPROMA sorprenden a un cazador furtivo utilizando un reclamo electrónico con el cante de las aves y conectado a una batería de coche. pic.twitter.com/5a0VmzCyx4
— Uproma . (@092Uproma) November 3, 2025
UPROMA son las siglas de la Unidad de Protección del Medio Ambiente o la Unidad de Protección de Animales Silvestres y de Compañía, que se encargan de proteger a la fauna, ya sea silvestre o doméstica, y de combatir infracciones ambientales como la caza furtiva o el abandono de animales.