Una ciudadana de Albelda encontró a sus perros atrapados en varios lazos metálicos que habían sido colocados ocultos entre la vegetación en un paraje del coto municipal de caza. Inmediatamente avisó a la Guardia Civil, que envió una patrulla del Seprona. En el lugar encontraron, en un punto estratégicamente escogido junto a una balsa de riego —un lugar habitual de hidratación de la fauna silvestre local—, los dispositivos ilegales de captura, consistentes en lazos metálicos fabricados con cables de acero trenzados de dos metros, con mecanismos de cierre automático diseñados para capturar por estrangulamiento.
Fototrampeo al servicio de la lucha contra el furtivismo
La denunciante había conseguido salvar a sus dos perros, uno de los cuales quedó atrapado por el cuello, mientras que el otro quedó preso por una de sus patas. Sabiendo esto, el Seprona activó una operación de vigilancia encubierta apoyada por cámaras de visión nocturna. Esto dio los frutos esperados, puesto que las cámaras de fototrampeo instaladas en el entorno donde se produjeron los hechos captaron cómo el sujeto investigado rearmaba los lazos al menos en dos ocasiones.
Acompañado de un menor de edad
Las cámaras incluso grabaron al sospechoso bajar de un vehículo, de marca Citroën, manipulando uno de los lazos durante más de dos minutos. Lo peor de todo esto es que estaba acompañado de un menor y las imágenes muestran cómo parece instruirle en estas acciones ilegales expresamente prohibidas por el carácter indiscriminado y no selectivo de las capturas que consigue. Estos hechos le llevarán a enfrentarse a denuncias por delito continuado contra la fauna, tipificado en el Código Penal en su artículo 336, además de un delito relacionado de maltrato animal. Las sanciones que le pueden caer conllevan penas de prisión, multas o inhabilitación en ambos supuestos.
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