La cámara colocada en el cañón de la escopeta de este cazador nos permite presenciar la escena e incluso verla de nuevo a cámara lenta para poder comprobar los extraños movimientos que esta perdiz realiza con la parte superior de su cuerpo. Concretamente, con su pico y su cabeza. Vamos a ver el vídeo primero y, después, analizaremos lo que vemos.
¿Alcanzada por algún perdigón?
En el siguiente fotograma, vemos que el disparo avanza por una trayectoria por debajo de la posición del ave. Tanto el taco como los plomos se perciben perfectamente, y la dispersión no parece nada amplia al tratarse de un disparo cercano al objetivo.

En la siguiente imagen, menos de un segundo después de la anterior, vemos que los plomos están por debajo de la perdiz. Por ello, pensamos que, a no ser que algunos perdigones entrechocaran entre sí y se desviaran de la trayectoria principal del disparo, no parece que se produzca alcance sobre la perdiz.

En estas capturas podemos ver la rarísima reacción de la perdiz tras la detonación, abriendo el pico y moviendo la cabeza.

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