Se establecen cuatro apartados bien diferenciados en la realización del Silvestrismo:
- Captura en el medio natural y selección.
- Educación del canto.
- Selección de los ejemplares válidos y devolución al medio natural de los que no reúnan las cualidades canoras exigidas por el silvestrista.
- Participación en concursos de canto.
A través de este artículo se pretende mostrar el valor y arraigo cultural de una actividad deportiva que interconecta la sociedad con el medio natural. Antigüedad, costumbre y singularidad son caracteres que otorgan valor a una actividad nacida de la interconexión entre el ser humano y el pájaro, que presume en la actualidad de mantener su propia ciencia y arte.
El Silvestrismo conforma el oficio de enseñanza y educación de aves fringílidas, cultivando su cante para su posterior participación en pruebas oficiales. Estas aves adquieren a través de su canto un valor nunca antes imaginado, siendo las protagonistas en los colectivos de silvestristas federados.
El Silvestrismo es la mayor expresión de la alianza de confianza, respeto y admiración entre el ser humano y el pájaro silvestre, llevando a esta actividad ancestral a ser digna de respeto y protección como parte de nuestro Patrimonio Cultural Inmaterial.
Es de vital importancia conservar nuestro patrimonio, tanto material como inmaterial. Podemos decir que nuestro patrimonio inmaterial es nuestra esencia, compuesto por todo aquello que refleja quiénes somos, diferenciándonos de otros grupos, dando lugar a la diversidad cultural que debe ser respetada como la mayor creación de las personas. La destrucción o deterioro del patrimonio de una comunidad o grupo será perjudicial para la supervivencia de esa identidad cultural, conllevando al olvido de actividades o expresiones que marcaron y enriquecieron la historia de la humanidad.
Orígenes
El inicio de la actividad actual denominada Silvestrismo (esta denominación surge a principios de los años noventa del siglo XX) tiene sus orígenes en épocas pretéritas, formando parte de la herencia cultural transmitida por numerosas civilizaciones que habitaban en las principales rutas migratorias de Europa y el norte de África. Por ello, actualmente podemos afirmar que el Silvestrismo es un arte tan antiguo como la propia humanidad, manteniéndose antecedentes escritos en tratados de caza de la Edad Media que así lo muestran.
Desde la antigüedad se conservan testimonios y obras de diferentes imperios —persas, árabes, romanos y egipcios— que muestran la captura de aves con liga o redes. En la mitología griega, estas aves que actualmente conforman la tradición del Silvestrismo se referencian en las Piérides, reflejadas por las hijas de Píero, quienes se creían con dotes especiales para la música, el canto y la poesía. Acalantis, hija de Píero y colonizadora de la ciudad de Acanta en Calcídica (Macedonia), dio nombre al jilguero, y la diosa Chloris dio nombre al verderón, que conserva su nombre en su denominación científica: Carduelis chloris.
En los jeroglíficos de Gardiner, en el Antiguo Egipto, también se muestran escenas de captura de aves empleando redes y cimbeles. Rosa Pujol, coordinadora del Rincón del Escriba del Antiguo Egipto, plasmó en uno de sus artículos de investigación una referencia al antiguo Silvestrismo: «[…] los treinta tipos de pájaros que aparecen en los jeroglíficos de Gardiner, bajo el epígrafe G, son una prueba evidente del conocimiento de la avifauna que tenían estos antiguos pobladores del Nilo. Las aves aparecen profusamente representadas en pinturas, relieves, esculturas y jeroglíficos; se las muestra en escenas de caza al ser capturadas por medio de bastones y redes y en los jardines y huertos como animales domésticos».
Por otro lado, restos grecolatinos (340 a. C.) también reflejan el arraigo y conocimiento de la antigua actividad, mostrándose en frescos etruscos a varias personas observando un jilguero que posa en la mano de uno de ellos.

A principios del siglo III encontramos una referencia muy destacada: el códice de cuatro libros redactados por Oppiano de Apamea. Esta modalidad de captura queda perfectamente mostrada en su importante tratado de caza y pesca, constituyendo el único testimonio de la antigüedad ilustrada en cuanto a la captura de pájaros. También en el poema Cynegetica, en honor al emperador romano Caracalla, se describen técnicas de captura propias del Silvestrismo.
En la actual cultura de España debemos mencionar al patrón de Segovia, San Frutos (642-715). El patrón de la tierra segoviana también fue apodado «el pajarero» debido a su relación con esta actividad, quedando tras sus días una gran herencia cultural que permite seguir realizando este arte en recuerdo de su figura en torno al final del mes de octubre.
Otro de los acontecimientos más destacados en la historia de la cultura del pájaro fue el protagonizado por Juan II de Castilla (1406-1454), cuando mandó a dos de sus caballeros, Juan de Bethencourt y Gadifer de la Salle, a explorar las «Islas Afortunadas», actuales Islas Canarias, con el fin de incorporarlas a la Corona de Castilla. Comprobaron que los guanches mantenían en sus hogares fringílidos cautivos, especialmente canarios, con el fin de apreciar su canto. Desde ese momento, esta costumbre se extendió por toda Europa, importándose gran número de estos con gran rapidez.
Otro de los documentos más importantes para la historia del Silvestrismo es el escrito por Juan Bautista Xamarro en el año 1604, denominado Conocimiento de las diez aves menores de jaula, su canto, enfermedad, cura y cría, donde la similitud y el detalle aumentan, acercándose más al Silvestrismo actual. En este libro se detallan las épocas de captura, el proceso de educación y cómo ha de realizarse la enseñanza del canto. También es digno de mención el antiguo código de canto realizado en 1830 por J. Ortiz Canónigo, siendo este un importante avance para llegar al actual código de canto.

Se conserva documentación de concursos silvestristas desde el siglo XIX, cuando comienzan a surgir las primeras asociaciones que gestionan el Silvestrismo en el ámbito local de España. Con anterioridad, en el Peñón de Gibraltar se mantiene documentación de sociedades pajariles que datan del año 1730, momento en el cual comienza verdaderamente la educación al canto de estas aves, siendo anteriormente reclamos para la caza y disfrute con canto innato del campo. En Cataluña existen documentos que acreditan la existencia de sociedades silvestristas con más de 150 años de antigüedad, como la Comarcal de Osona. En 1843, en San Vicente de Torelló (Barcelona), tuvo lugar uno de los primeros concursos de estas aves cantoras. En el País Vasco, concretamente en el municipio de Sestao, se realizan concursos de este tipo desde antes de la Guerra Civil.
El primer código silvestrista de canto con carácter legal fue aprobado por la FOCSE el 12 de diciembre de 1974 en una asamblea de jueces en Palma de Mallorca. En este código de canto ya no solo se mostraban las melodías de estas aves, sino que se aprobaban las primeras planillas con la descripción fonética de las cantadas y sus puntuaciones. Actualmente, el código de canto silvestrista se ha modificado en varias ocasiones, pero mantiene la estructura que se forjó a lo largo de la historia.
Recientemente, en 2014, tuvo lugar la presentación de la obra Enciclopedia del Silvestrismo, realizada por Pablo Ruiz López Espí y publicada por la Real Federación Española de Caza. Esta obra muestra y refleja el actual arraigo y tradición del Silvestrismo en España, siendo de las más recientes en documentar esta modalidad. Anteriormente debemos destacar la publicación del Reglamento del Silvestrismo en 2012, realizado por la Federación Madrileña de Caza.
Cultura del Silvestrismo
La cultura engloba, además de las artes, los modos de vida y los derechos del ser humano, así como su identidad, conformada por historias, costumbres, prácticas, valores, tradiciones, leyendas, mitos, herencias culturales y creencias.
Debemos entender la cultura como un derecho que implica una obligación por parte de los Estados. Por ello, la cultura debe ser presentada como un derecho más de las personas, siendo este el camino para disponer de libertad cultural y del derecho a conservar la identidad.
El Silvestrismo forma parte de la cultura de España debido a que reúne caracteres que así lo acreditan. Es indiscutible que el Silvestrismo conforma un arte ancestral, formado a través del contacto entre diferentes culturas. Desde el Antiguo Egipto, pasando por la época romana y perdurando hasta nuestros días, el Silvestrismo se ha mostrado como parte de la historia e identidad de numerosas civilizaciones, dejando a su paso un sinfín de obras pictóricas, escultóricas y escritas.
Su referencia en la pintura y otras artes lo sitúa como una modalidad con siglos de historia que se ha mantenido viva de generación en generación, conformando actualmente una rica herencia cultural.
Los aficionados a la modalidad aumentan por todo el panorama nacional, con mayor énfasis en Andalucía, añadiendo un verdadero carácter digno de un deporte con su propia ciencia y arte. Costumbre traída a la península por generaciones pasadas que ha logrado su permanencia viva en el presente, conformando una tradición y manteniéndose como un modo de vida en torno a la naturaleza. Esta tradición actúa como marcador de una identidad, entrelazada con el pasado y reinterpretada para las sucesivas generaciones. Conseguir salvaguardar este patrimonio es una garantía de sostenibilidad de la diversidad cultural.
El papel del Silvestrismo en España está tan presente que ha dado lugar a un gran colectivo de personas federadas, quienes, bajo la denominación de silvestristas, son los encargados de mantener esta tradición que transmite el interés de seguir aprendiendo en torno a estas aves. Aproximadamente son 40.000 las personas que forman el colectivo silvestrista en España, entendiendo esta modalidad como una actividad deportivo-cultural asentada en fundamentos y principios legales.
A su vez, el Silvestrismo es una actividad realizada en nuestro país ininterrumpidamente durante centenares de años, motivo por el cual está tan interiorizado y forma parte de la cultura de un gran colectivo, para el cual imprime un sentimiento de pertenencia a un determinado grupo social. Para los silvestristas es un legado que tienen la obligación de mantener y trasladar a futuras generaciones como parte de su identidad.
Finalmente, destacamos la perfecta sostenibilidad de la modalidad en consonancia con el desarrollo sostenible. El Silvestrismo actual no supone un peligro para el desarrollo de las sociedades, sino que proporciona aspectos que ayudan en los procesos de desarrollo. El Silvestrismo aporta a la economía, la sociedad, el medioambiente y enriquece la cultura.
El Silvestrismo debe conservarse como parte de nuestro Patrimonio Cultural Inmaterial por su valor histórico y tradicional, encuadrando una costumbre milenaria que forma parte del modo de vida de un gran colectivo del pueblo español. El Silvestrismo es un arte transmitido generación tras generación, formando en la actualidad una gran herencia cultural y un deporte con su propia ciencia y arte. Herencia viva, preservada, transmitida, interiorizada y desarrollada ininterrumpidamente hasta nuestros días.
Félix Rodríguez de la Fuente: «En la fría mañana otoñal, un hombre, en la inmensa llanura castellana, se mueve con incesante actividad de un lado para otro. Rápidamente quita estorbos del lugar elegido en el blanquecino barbecho para montar su red de pajarero. Ensambla palos, redes y tirantes. A grandes pasos mide extrañas longitudes con una exactitud milimétrica y los ángulos de los tirantes quedan dispuestos con tanta precisión que parecen calculados trigonométricamente».


La captura, fuente de vida del Silvestrismo
La Real Federación Española de Caza establece las capturas, reguladas y controladas, como la única fuente viable para la obtención de las aves con fines deportivos de canto. El método óptimo de captura consta de una red abatible con dimensiones que no superen los ocho metros de longitud, situándose en su interior las plantas silvestres más comunes en la alimentación de las aves objeto de la práctica. Esta red debe situarse en lugares abiertos y libres de vegetación, para que no exista impedimento en el perfecto cierre del arte, accionándose únicamente cuando el silvestrista lo considere adecuado.

Este arte, totalmente selectivo, es acompañado de los reclamos que serán los encargados de atraer mediante su canto a los demás congéneres que estén por la zona o se encuentren de paso. A través de sus fuertes trinos se intenta atraer a las demás aves hacia las plantas depositadas en el interior de la red. Se debe destacar que la red abatible, en conjunto con sus reclamos, es el único método de captura selectivo que garantiza la perfecta captura sin daños a las aves, descartando las redes japonesas o invisibles u otros métodos no legales.
La dificultad de la captura radica en cuidar y dedicar tiempo a los reclamos, sin los cuales no se podría realizar este arte. También es de especial importancia dotarse de conocimientos sobre hábitos, costumbres alimenticias, comportamientos y rutas. El conjunto de conocimientos por parte del silvestrista, en concordancia con unos reclamos de excelente nivel, son el único ingrediente para que la captura se pueda realizar, siendo imposible para aquellos que no conozcan ni practiquen con experiencia este arte.

El Silvestrismo, como su propio nombre indica, surge en lo silvestre, creando en torno al medio natural un escenario único. Escenario de acción conformado por los reclamos, redes, plantas silvestres, flora, fauna, elementos geográficos y silvestristas, conformando una imagen con siglos de historia que conecta con pretéritas sociedades y que forma parte de la actual identidad cultural de un gran colectivo en España. Los silvestristas no realizan sus salidas al medio natural con el mero objetivo de capturar, sino que aprovechan tales salidas con fines de observación y aprendizaje, siendo estos los momentos donde se refinan los conocimientos sobre estas aves, siempre actuando bajo requisitos y regulaciones gestionadas por las distintas autoridades competentes.
Por lo tanto, podemos decir que actualmente no existe Silvestrismo sin capturas.
Club Deportivo Nueva Era
Francisco Javier Fernández Garrido, silvestrista y presidente del Club Silvestrista Nueva Era de Moguer (Huelva), que reúne a más de ciento cincuenta asociados, expresa:
«Han pasado siete años desde que nos quitaran, sin argumentación ninguna, nuestra afición. Durante estos siete años los silvestristas hemos sufrido un atentado: además de quitarnos nuestra afición, nos han quitado nuestra pasión, nuestro modo de vida, nuestra identidad. Y lo más sorprendente es que lo han hecho sin argumentación científica ni técnica.
Hemos sufrido mucho. Hemos visto cómo llegaba el “pase”, el periodo otoñal de capturas, y no podíamos salir al campo a disfrutar de nuestra afición. Nos han prohibido ver el amanecer desde nuestra zona de captura; nos han robado noches guardando las posturas con nuestros amigos; nos han quitado el escuchar el cante de nuestras aves al romper el día; nos han quitado el ver el espectáculo de la migración de jilgueros, verdones, pardillos y otras aves; el sonido del martillo clavando los clavos de la red antes de comenzar la mañana de capturas; el sonido de los varales cuando se jala de la red; ese nuevo ejemplar que nos ilusiona durante un año entero para educarlo en el cante y participar en los concursos… ¡Nos han robado tantos momentos que se echa de menos hasta el relente, el frío y el madrugón de cuando salíamos a capturar!
Es inevitable no acordarse de aquellos amigos a los cuales les han robado su última vez, y en estos momentos yo personalmente me acuerdo de mi amigo Pepe Franco, quien me enseñó mucho acerca del Silvestrismo. Él, ya estando enfermo, me decía: “Qué ganas tengo de ir a sacar los pájaros y sentir el frío del campo”, y le robaron su última vez. También me acuerdo de mi amigo Miguel Ángel, quien desprendía Silvestrismo por cada poro de su piel; también le robaron su última vez. Y cómo no acordarme de mi abuelo y mi padre, que me enseñaron y transmitieron este arte. ¡Tenemos que hacer justicia! ¡Vamos a reconquistar el Silvestrismo con sus capturas!
Tanto la legislación española como la andaluza, así como la Directiva Aves de Europa, permiten la práctica del Silvestrismo con capturas. Es solamente cuestión política, por lo que pedimos a la Junta de Andalucía, quien es competente, y a su presidente Juan Manuel Moreno Bonilla, que cumplan con sus promesas y acuerdos firmados para ayudar al Silvestrismo.
El pasado 10 de septiembre de 2025, la Federación Andaluza de Caza presentó una propuesta a la Junta de Andalucía para recuperar las capturas del Silvestrismo en el medio natural. La propuesta, registrada formalmente ante la Consejería de Sostenibilidad y Medio Ambiente, se basa en los argumentos técnicos y conclusiones del estudio científico elaborado durante los últimos cinco años por la Universidad de Alcalá de Henares.
Cabe destacar que en diciembre de 2024 la Comisión Europea confirmó a representantes de la Real Federación Española de Caza y de la Federación Andaluza que son las comunidades autónomas las competentes en materia de Silvestrismo, ya que el Silvestrismo cumple con la Directiva Aves 2009/147/CE.
La fuente de vida del Silvestrismo son las capturas. ¡Sin capturas el Silvestrismo está condenado a desaparecer! Los silvestristas necesitan volver a capturar para poder participar en los concursos deportivos de la Federación Andaluza y mantener así este Patrimonio Cultural Inmaterial que conforma el Silvestrismo.
Desde nuestro club deportivo solicitamos a la Junta de Andalucía un Silvestrismo regulado, controlado, cuidadoso con el medio natural y gestionado, como fue hasta el año 2017.
El Silvestrismo es cultura, patrimonio inmaterial, identidad, herencia, pasión, deporte, costumbre, tradición, historia, arte milenario y ¡nuestro modo de vida!
SIEMPRE, SÍ AL SILVESTRISMO CON CAPTURAS.
Y, por último, como buen moguereño, os dejo un fragmento de Juan Ramón Jiménez, quien también conoció la cultura del pájaro silvestre, que actualmente llamamos Silvestrismo:
Juan Ramón Jiménez, «El moridero»: «Tú, si te mueres antes que yo, no irás, Platero mío, en el carrillo del pregonero, a la marisma inmensa, ni al barranco del camino de los montes […]. Vive tranquilo, Platero. Yo te enterraré al pie del pino grande y redondo del huerto de la Piña, que a ti tanto te gusta. Estarás al lado de la vida alegre y serena. Los niños jugarán y coserán las niñas en sus sillitas bajas a tu lado. Sabrás los versos que la soledad me traiga. Oirás cantar a las muchachas cuando lavan en el naranjal, y el ruido de la noria será gozo y frescura de tu paz eterna. Y, todo el año, los jilgueros, los chamarices y los verderones te pondrán, en la salud perenne de la copa, un breve techo de música entre tu sueño tranquilo y el infinito cielo azul constante de Moguer».

Museo del Prado. Caza con reclamo. Goya, 1775.
Francisco Javier Fernández
Club Deportivo Silvestrista Nueva Era