Un sabueso finlandés estaba rastreando liebres en el bosque junto a su propietario en su país de origen. Se llamaba Hetta y tenía seis años. Una preciosa hembra que fue emboscada por los lobos en la orilla del lago Kuohattijärvi en Karelia del Norte. La perra seguía lo que le marcaba su nariz, un rastro reciente de liebre.
Lo trabajó durante una hora, pero en su lugar encontró un gran lobo. Su propietario la seguía vía GPS. Estaba a menos de 400 metros cuando escuchó el alboroto. Gruñidos y ladridos. Hetta no se movía del mismo lugar y los ladridos eran de dolor. Cuando llegó, el lobo huía hacia una zona de abetos cercana. Esto es lo que encontró.
Las heridas eran demasiado graves
Rápidamente la llevó en brazos al coche e, inmediatamente, al veterinario. Pero allí le informaron de la gravedad de las heridas. Tenía mordeduras tan profundas y en zonas vitales como la cabeza, el cuello, una pata trasera y también tenía afectados los intestinos, que el profesional veterinario le recomendó eutanasiarla para acabar con el sufrimiento de la perra, como detalla el medio local sttinfo.fi.

El perro no pudo superar la gravedad de las heridas y acabó siendo eutanasiado.
22 ataques a perros de caza solo esta temporada
Tras dar aviso, el responsable de control de depredadores y el secretario de Agricultura visitaron el sitio para identificar al responsable del ataque, encontrando grandes huellas de lobo. La cifra de ataques difundida por la Asociación Finlandesa de Cazadores resulta aterradora, con 22 perros fallecidos por acometidas de estos depredadores.
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