Las migraciones más comunes y numerosas de paloma torcaz en Europa suelen trazar trayectorias de noreste a suroeste en sus viajes otoñales. Italia, el sur de Francia y la península ibérica son los destinos más recurridos a los que llegan entre finales de agosto y noviembre, aunque si el tiempo es cálido en sus países de origen o durante el viaje, el lapso puede prolongarse algunas semanas.
En el sur de Francia, donde han sido grabadas estas imágenes, las zonas clave de paso que han sido registradas en las últimas décadas son las siguientes:
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Pirineos occidentales y pasos del País Vasco/Landes/Col de Lizarrieta/Sare: se trata de pasos montañosos y sus valles. Estas rutas resultan ideales cuando las condiciones meteorológicas obligan a evitar otras, como las que las llevan a sobrevolar el mar.
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Golfo de León/Languedoc/Camargue: las llanuras costeras y los humedales, como el que encontramos en la Camarga, son tradicionalmente elegidos como zonas de escala y alimentación por estos grandes bandos que tienen como objetivo seguir viaje hacia el suroeste. El golfo de León funciona a menudo como corredor costero cuando las aves evitan largos trayectos por encima del Mediterráneo.
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Provence-Alpes-Côte d’Azur y Vaucluse/Ródano: en años como en el que nos encontramos, en los que las cosechas y el clima alcanzan su cénit coincidiendo con estas migraciones, estos campos agrícolas del sur de Francia se convierten en verdaderos hervideros de palomas torcaces. Se cuentan por cientos de miles las que se concentran en rastrojos y cultivos aún sin cosechar.
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Islas (Córcega/Sardinia): no hay que olvidar las aves que utilizan rutas marítimas en las que se detienen y descansan en islas del Mediterráneo como estas o las españolas de Baleares.
Hábitos de la paloma torcaz en su viaje migratorio
Estas palomas suelen moverse en bandos muy numerosos. Este hábito se suele explicar como defensa grupal ante depredadores. Lo hacen durante las horas con mejor visibilidad y termorregulación, que generalmente abarcan las mañanas y la última hora de la tarde, pero también están muy condicionadas por la dirección e intensidad del viento, puesto que las rachas del norte y los frentes fríos las suelen empujar a seguir hacia latitudes más bajas. Pero cuando imperan vientos contrarios, detienen el vuelo y se suelen concentrar en lugares propicios de parada.
En el sur de Francia, esto se traduce en grandes llanuras agrícolas como las que encontramos en Aquitania/Landas, en el corredor del golfo de León, en regiones como Languedoc o Camarga, así como en áreas agrícolas de Provence/LR.
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