Lince ibérico

Fotografían al lince ibérico más extraño del mundo, de color totalmente blanco

«El fantasma blanco del bosque mediterráneo», así titula su increíblemente extraordinario trabajo un joven fotógrafo llamado Ángel Hidalgo, especializado en retratar la fauna ibérica y con tomas especialmente bellas con linces ibéricos como protagonistas.

Fotografían al lince ibérico más extraño del mundo, de color totalmente blanco

Unas fotografías de un lince ibérico se han convertido en un hito científico para la conservación y la biología de la emblemática especie felina y única de la Península Ibérica. Hablamos de la primera prueba irrefutable de la existencia de un lince ibérico leucístico. El autor de este trabajo es Ángel Hidalgo Garrido, que tuvo los primeros indicios de este animal que parece sacado de antiguos relatos de leyenda, pero que en realidad sufre una patología genética denominada leucismo, que lleva a los animales que la padecen a perder una parte o toda la pigmentación normal de su piel, pelaje o plumaje.

Se diferencia del albinismo en que el leucismo no afecta a los ojos al no conllevar ausencia total de melanina, sino que supone una falla en la migración o desarrollo de los melanocitos, que son las células que producen pigmento. Sus ojos siguen siendo de ese tono ambarino característico de sus congéneres.

El leucismo viste de blanco a un lince ibérico único en el mundo

El resultado en este lince ibérico es el impactante aspecto del pelaje del felino, muy lejos de los tonos pardos manchados de oscuro de los ejemplares de la especie. Así detalla el fotógrafo su trabajo y cómo lo consiguió: «La historia que hay detrás de este encuentro» con el fantasma blanco del bosque mediterráneo:

—«En un lugar nuevo donde comencé a rastrear hace pocos meses, revisando una de mis cámaras de fototrampeo observé algo que no podía creer…»

A partir de ahí comencé a dedicarle todo el tiempo de que disponía, tenía que ver esta maravilla con mis propios ojos.

Fue pasando el tiempo, horas, días, semanas e incluso meses sin éxito, incluso en muchas ocasiones a punto de tirar la toalla…

Una mala mañana, después de llover durante la noche, al amanecer, estaba caminando como tantas veces había hecho, cuando de pronto a lo lejos vi un bulto blanco que parecía irradiar luz propia.

Al observar por primera vez un «Lince Ibérico leucístico», con su pelaje de invierno blanco como la nieve y esos ojos penetrantes, me quedé paralizado, no podía creer lo que estaba viendo.

Me sentí muy afortunado de presenciar este momento, de poder ver a este gran lince en su hábitat natural.

El encuentro con este felino fue un recuerdo inolvidable para mí y me hizo pensar en la importancia de la naturaleza y de la conservación…

Ojalá esta larga historia sirva para inspirar a algunos a apreciar y proteger la belleza natural del mundo que nos rodea».


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