A pesar de las enfermedades que han diezmado la población de conejos en muchos puntos de la península ibérica, existen lugares en los que esta especie, clave para numerosos depredadores como el lince o nuestras águilas, se ha convertido en un animal muy abundante. Entre ellos, resulta curioso que el lagomorfo haya elegido vías férreas, márgenes de carreteras y el interior de núcleos urbanos. Este fenómeno de «conejos urbanos» se ha convertido en materia de estudio para unos investigadores que han querido encontrar explicación a este acercamiento de uno de los animales que juega un papel clave en la supervivencia de tantas otras especies que dependen de su abundancia para encontrar sustento diario.

Hablamos de ¿Las zonas periurbanas actúan como refugio para el conejo europeo (Oryctolagus cuniculus L.)?, un trabajo elaborado por Ana Cabrera, Cristina Mata y Juan E. Malo, investigadores del Grupo de Ecología Terrestre (TEG-UAM), Departamento de Ecología, Universidad Autónoma de Madrid, y del Centro de Investigación en Biodiversidad y Cambio Global (CIBC-UAM), Universidad Autónoma de Madrid, publicado hace escasas semanas.
Para ello, analizaron 18 municipios de la Comunidad de Madrid, muestreando la abundancia de conejos en solares vacíos que rodean diferentes tipos de zonas urbanas, así como en emplazamientos de control distantes, y analizaron la relevancia de factores asociados a la ocupación humana, la cobertura vegetal y el paisaje para la abundancia de la especie.
Durante la investigación científica se comprobó que los factores humanos son relevantes para la especie, pero el urbanismo conlleva un efecto mixto, lo que resulta en una menor abundancia de conejos en zonas residenciales unifamiliares. Así, la actividad humana puede facilitar el desarrollo local de densas poblaciones de conejos debido a la interferencia con los depredadores, pero las mascotas en libertad y los depredadores que viven en vecindarios con grandes jardines pueden revertir esta situación.

Tres hipótesis para explicar el fenómeno del conejo urbano
Los científicos han corroborado que la abundancia de conejos en entornos periurbanos está asociada a variables de tres hipótesis propuestas, aunque la actividad humana juega un papel fundamental. Sin embargo, los efectos humanos son más complejos de lo inicialmente hipotetizado, ya que, si bien los bordes de las carreteras se confirman como refugios para la especie, no ocurre lo mismo en las zonas urbanas, que en el caso de las zonas residenciales unifamiliares resultan negativas para la especie. Complementariamente, la estructura de la vegetación a escala del área de distribución y el contexto paisajístico a mayor escala impulsan la abundancia de conejos.
Una de las conclusiones más respaldadas es que la actividad humana genera un efecto refugio para los conejos y sugiere que la protección frente a posibles depredadores (salvajes, pero también mascotas en los jardines) puede resultar clave para la especie en estas áreas.

Determinantes humanos de la abundancia de conejos
La ocupación urbana condiciona la abundancia de conejos silvestres, pero lo hace de forma diferencial en función del tipo de desarrollo urbano, y el efecto más relevante es negativo y está asociado a la presencia de áreas residenciales unifamiliares, contrariamente a la hipótesis inicial de un efecto refugio generalizado de todos los entornos urbanos. La abundancia de conejos se reduce drásticamente alrededor de áreas residenciales unifamiliares, lo que puede estar asociado con la perturbación humana y la presencia constante de perros y gatos, tanto bajo supervisión humana como asilvestrados o en libertad. La presencia de personas caminando, a menudo acompañadas de perros, en áreas abiertas alrededor de zonas residenciales es muy común y se asocia con nuevas formas de vida en las ciudades.
Al mismo tiempo, los gatos que viven en desarrollos de viviendas unifamiliares a menudo abandonan sus hogares y deambulan por el vecindario, y se ha demostrado que los gatos domésticos en libertad son depredadores efectivos de conejos. Por lo tanto, es plausible que la abundancia de conejos en las proximidades de las zonas residenciales se reduzca por una combinación de perturbaciones y depredación por parte de mascotas en libertad, y que este efecto sea más pronunciado en zonas residenciales unifamiliares, donde la existencia de jardines facilita la tenencia de perros y el vagabundeo de gatos fuera de sus casas. La presencia de algunos depredadores salvajes en los jardines se suma a esto, como el búho real, el águila calzada o los milanos, que se sabe que anidan en grandes jardines en el centro de España y cazan en estas áreas.
Por el contrario, este efecto se diluye en otros tipos de desarrollo urbano e incluso podría revertirse en el caso de sitios urbanos densos. Este efecto podría deberse a un menor número de caminantes en los patios traseros de las áreas industriales y/o menos mascotas salvajes y sin control alrededor de los bloques de viviendas múltiples.

Infraestructuras de transporte
En segundo lugar, se confirma que la presencia de infraestructuras de transporte facilita el desarrollo de densas poblaciones de conejos en sus proximidades, al menos en áreas sujetas a intensa actividad humana. La abundancia de conejos en las proximidades de las carreteras se debe a una combinación de efectos a diferentes escalas, siendo factores decisivos tanto los elementos de la matriz paisajística a escala kilométrica como la estructura de los márgenes de las carreteras. Las razones de esta alta abundancia generalizada de conejos cerca de las infraestructuras de transporte se han relacionado con la presencia de suelo no perturbado donde pueden establecer madrigueras, una disponibilidad más constante de alimento y/o tasas reducidas de depredación natural, lo que puede compensar la mayor mortalidad debido a atropellos en carretera.
Determinantes paisajísticos de la abundancia de conejos
En relación con los efectos de la vegetación circundante, destaca el efecto negativo sobre la abundancia de conejos de la cobertura de pastizales a escala del área de distribución hogareña, contrario a las tendencias descritas con mayor frecuencia en la literatura. La mayoría de los estudios sobre este tema muestran una relación positiva entre la abundancia de conejos y la cobertura de pastizales u otras áreas abiertas, generalmente en forma de ecotonos pastizal-matorrales.
Por el contrario, la investigación detectó una asociación negativa con la cobertura de pastizales, aun cuando la cobertura de pastos fue pequeña.
En este contexto, es posible que la provisión de refugio frente a depredadores (o perros perseguidores) sea más decisiva para los conejos en parcelas que también tienen una cantidad significativa de suelo desnudo, y que esto se refleje en esta asociación negativa con los pastizales.

¿Más conejos o solo más visibles?
Los investigadores apuntan a que la percepción social de que existe una gran abundancia de conejos en entornos periurbanos podría estar sesgada por el hecho de que la especie es más fácil de observar en estas áreas. Las especies con alta flexibilidad conductual muestran una mayor predisposición a colonizar áreas urbanas, y esto podría estar sucediendo con los conejos. La plasticidad conductual de los conejos permitiría que la exposición a humanos durante su crecimiento resulte en un comportamiento domesticado en aquellas poblaciones que están en contacto más frecuente y directo con humanos, alrededor de aldeas. Esto los diferenciaría de los conejos criados en entornos más salvajes, haciéndolos observables con mayor frecuencia incluso durante el día.
Otra explicación plausible para este hecho sería que la ligera tendencia (no significativa) detectada en los datos obtenidos en la investigación, que apunta a poblaciones más densas de conejos en sitios de bloques de viviendas, indica el comienzo de un gradiente no completamente muestreado. En tal caso, los conejos podrían establecer poblaciones muy densas en áreas más puramente urbanas. Por lo tanto, aunque el muestreo abarcó una amplia variedad de situaciones a lo largo del gradiente rural-urbano, el número de muestras ubicadas junto a áreas urbanas de alta densidad fue pequeño; y es posible que sea precisamente en estos lugares donde los ciudadanos se sorprendan por la presencia de conejos en parques, rotondas y calles.
Áreas urbanas conectadas con otras naturales: donde más conejos habitan
Los resultados del estudio destacan la relevancia potencial de las áreas periurbanas para el asentamiento de poblaciones de animales salvajes. En el caso del conejo, los resultados muestran que las áreas periurbanas pueden mantener poblaciones significativas de la especie, aunque no constituyan refugios efectivos para ellas. Además, también es posible que, ligado a estas poblaciones de conejo, algunas especies de rapaces (búho real, águila calzada, águila imperial ibérica) o carnívoros tolerantes al ser humano (zorro común, garduña, etc.) puedan a su vez mantener ciertos nichos de población.
Otro hecho probado es que las variables asociadas al uso humano son las que mejor explican la abundancia de conejos en esta región densamente poblada. En esta situación, la conectividad con áreas menos perturbadas, la existencia de elementos de infraestructura verde que la mejoren o la proximidad a espacios naturales protegidos pueden reforzar el interés en conservar los entornos periurbanos en estas regiones.