Investigación

Las amenazas a la conservación de los animales que trae la Inteligencia Artificial

Un nuevo estudio científico realizado en España analiza las consecuencias que acarrean las imágenes y vídeos falsos generados por IA en la percepción de las personas sobre la vida silvestre y concluye que puede conducir a la propagación de información errónea.

Las amenazas a la conservación de los animales que trae la Inteligencia Artificial

Estamos desbordados por los vídeos irreales que nos muestran interacciones de animales con seres humanos o entre especies distintas. Todos hemos visto esas escenas en las que un jabalí entra en una habitación a través de la ventana y aterroriza a alguien que está sentado en el WC o cocinando. O aquellas en las que un oso pardo se acerca a un bebé que misteriosamente está solo en el exterior de una vivienda y un gato salta valientemente a defenderlo.

 

Se trata de creaciones digitales construidas en pocos segundos a través de programas como OpenArt, DeepAI que utilizan la inteligencia artificial para dar forma a los comandos que alguien les dicta. Y cada vez resultan más realistas y complicadas de distinguir, sobre todo para las personas menos acostumbradas a este tipo de avance tecnológico. Hablamos sobre todo de los menores, los niños. Algo que la ciencia ha investigado para aclarar el grado de distorsión que pueden producir en la percepción que las personas adquieren acerca de la vida silvestre, con el poderoso condicionante que supone el enorme potencial de alcance y difusión que adquieren las imágenes y vídeos a través de los distintos canales digitales, especialmente las redes sociales.

Científicos españoles estudian los efectos de alterar la realidad de los animales

Bajo el título de «Amenazas a la conservación derivadas de imágenes y vídeos de vida silvestre generados por inteligencia artificial», los investigadores José Guerrero-Casado, Tamara Murillo Jiménez, Antonio J. Carpio, Francisco S. Tortosa y Rocío Serrano-Rodríguez analizan todo esto, «exacerbado», palabra elegida por los científicos del grupo GESBIO de la Universidad de Córdoba, por tres características distintivas de la sociedad contemporánea: el uso generalizado de las redes sociales, la antropomorfización del comportamiento animal y la desconexión de la naturaleza.

Búsqueda de alcance y repercusión en las redes sociales

Lo vemos cada día. Comenzó como curiosidad y se ha extendido porque estos contenidos resultan llamativos y «compartibles», lo que los convierte en tendencia. Y esto es precisamente lo que muchos perfiles y muchas empresas buscan con sus publicaciones en Instagram, TikTok, Facebook, X…

Presentar a los animales con comportamientos humanos

Estas imágenes y vídeos suelen caer en un denominador común: el comportamiento alejado de la vida silvestre y más cerca del antropomorfismo. Se trata de maneras de actuar ficticias y, en muchas ocasiones, contrarias a la naturaleza de los animales. Esto puede generar ideas erróneas en los espectadores acerca de comportamientos y características ecológicas de esas especies.

 

La desconexión de la sociedad con respecto a la naturaleza es otra baza que favorece esa difusión y aceptación de escenas generadas artificialmente. La cada vez superior tecnología empleada para ello también contribuye al «engaño», aprovechando esa incapacidad para discernir patrones naturales genuinos de los animales.

¿Puede afectar la IA a la conservación de la naturaleza?

Todo ello lleva a que cuando la IA es utilizada para alterar y manipular los rasgos biológicos y ecológicos de cualquier animal, contribuye a distorsionar la percepción pública de la vida silvestre e incluso a la identificación incorrecta de los animales. Comentarios como «Estos animales son más humanos que nosotros» al ver un vídeo creado digitalmente en el que un depredador cuida de una potencial presa se ha convertido en una constante en redes sociales por parte de aquellos que asumen que lo que están viendo es algo que ha sucedido en la naturaleza, cuando no es así. Los científicos citan un ejemplo muy representativo:

—«Por ejemplo, un vídeo de IA que muestra diferentes especies de aves protegiendo a sus polluelos de la lluvia a menudo es descrito por los usuarios como “verdadero amor maternal”. La percepción errónea es que los animales hembras muestran un amor similar al humano por sus crías. Sin embargo, en el 90 % de las especies de aves, los machos también participan en el cuidado de las crías (Wesołowski, 1994), y en muchas especies de reptiles, anfibios y peces, no existe ningún cuidado parental».

 

Sin olvidar que algunos vídeos presentan «amistades» entre animales salvajes y seres humanos, lo que puede llevar a asimilar a los más alejados de esa realidad natural que se trata de algo factible e intentar imitarlo con el primer animal silvestre que encuentre. Como la abuela que acabamos de ver que, aparentemente, alimenta a un gran oso pardo como si fuera su mascota mientras le advierten que está haciendo algo muy peligroso. Lo sería si fuera cierto o si alguien de los más de 50 millones de personas que lo han visto imitase ese comportamiento.

 


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