La Colla de Arén abatió la pasada temporada 2.472 cochinos. Entre los jabalíes cazados se cuentan más de 300 machos con boca. Es la tercera temporada en la que el grupo supera los 2.000 jabalíes abatidos.
Una batida en la que deslumbra el marfil de los jabalíes abatidos
«El fin de semana de caza estuvo marcado por las altas temperaturas. La batida del sábado se celebró a pocos kilómetros de Arén. En esta inolvidable jornada de caza abatimos cuatro machos armados con unos espectaculares colmillos, tres de ellos medallables. Georgi cazó un macho con unas largas y gruesas navajas. Lo levantaron los perros a escasa distancia de su puesto. Elías fue el encargado de cazar el jabalí de mayor trofeo de la batida, un macho con unos descomunales colmillos».

Jabalí abatido por Dani. A la derecha, navajero cazado por Elías.
«El navajero pasó frente al puesto de otro compañero sin ser visto. Yo también lo fallé. El montero lo vio faldeando por su espalda, fuera de la cacería, y lo abatió con el tercer disparo. Dani pudo hacerse con otro espectacular macho cuando iba a salirse de la zona de caza. El cazador que abatió el cuarto cochino con boca tuvo la mala fortuna de romperle los colmillos de un balazo. Por la tarde monteamos otra mancha en la que se abatieron diez cochinos».
Un especialista en la caza de jabalíes en batida, Adrián Fernández, es uno de los afortunados que logró cazar un macho trofeo en el fin de semana de caza organizado por la Colla de Arén. El catalán colabora habitualmente con Club de Caza. Es el tercer jabalí con boca que abate en lo que va de temporada en batidas organizadas por el grupo de cazadores con sede en Arén, municipio de la Ribagorza, provincia de Huesca. El primer fin de semana de la temporada cazó un jabalí con unas navajas de 18 centímetros de longitud y 2,1 de grosor, y en la fecha de su cumpleaños un ejemplar con unas defensas de 19 centímetros.

Macho cazado por Adrián Fernández. A la derecha, jabalí abatido por Georgi.
«El domingo cazamos un acotado situado en Guardia, localidad del municipio de Castell de Mur, perteneciente a la provincia de Lérida. Batimos por la tarde un cultivo de sorgo. En el interior de la siembra había un gran número de cochinos. Abatimos cinco ejemplares».

