Los colmillos y amoladeras del cochino, cazado en batida, no solo destacan por su longitud, sino también por su imponente grosor. Una de las mejores bocas de la historia de Cataluña.

Caza este espectacular jabalí con la mejor de las compañías
Éric Muñoz Molina difícilmente podrá olvidar lo vivido el día de ayer. La Colla Cornudella Arbolí organizó una batida en Cornudella de Montsant en la que tuvo la fortuna de abatir un jabalí con unas defensas impresionantes. El cazador dedicó unas emotivas palabras a su familia.
«Llevo cazando un año y medio y, aunque solo tengo 17 años, cada batida la vivo con muchísima ilusión.
Fue un momento de máxima emoción. Vivir un lance así, tan rápido y limpio, en un sitio que conozco tan bien y junto a mi familia, es algo que no se olvida. Sin duda, una experiencia que me anima aún más a seguir creciendo como cazador».

Caza el navajero en una batida social
«Era una jornada de caza como tantas otras en el coto de Cornudella de Montsant y Arbolí, presidido por Pepe Cordero, familiar —tío de mi padre—. La cacería, conocida como «El Salero», es una cacería a campo abierto donde siempre solemos vivir buenos momentos. En la misma armada estábamos mi tío Javier Muñoz, mis primos César, José Cordero y Miguel Ángel, y nuestro compañero Marquez. Yo me encontraba en mi postura, mientras que mi tío Javier Muñoz y mi primo pequeño César Muñoz estaban colocados en el puesto de al lado, respetando en todo momento la normativa».

Una recova de jagd terrier levanta al navajero
«Nada más empezar la batida, escuché por la emisora que los perros de los perreros Alba y Arnau habían levantado un cochino.
—¡Cuidado, que va algo para abajo!
Le entró a Miguel Ángel, disparó y falló, lo que hizo que el animal saliera corriendo a tope embrozado. Acto seguido, por la emisora, mi tío Javier me gritó:
—¡Eric, que te va! ¡Eric, que te va!
Me preparé rápidamente. A los pocos segundos apareció un jabalí enorme que corría con fuerza. Me entró en diagonal a una distancia de unos 40 metros, lo que me permitió colocar el disparo por la última costilla izquierda, con salida un poco antes del cuello, atravesando el cuerpo en perfecta trayectoria.
Cuando escuché el ruido me preparé y, en cuanto asomó y lo vi claro, disparé con mi Browning Bar MK2 del calibre .30-06, equipado con punto rojo Sig Sauer Romeo 5. El animal, un impresionante macho de 130 kilos, se dejó caer a unos 10 metros por inercia y por la bajada.
Luego, para sacarlo del monte, menos mal que se derrumbó cerca de un camino, porque entre los seis apenas podíamos moverlo por el peso. Tuvimos que tener mucho cuidado para no romper la boca. Después costó mucho meterlo en el coche por el peso y el tamaño del jabalí, incluso en el Nissan Terrano 2 de cinco puertas de mi tío.
Esta jornada fue posible gracias a los perreros Alba, Arnau Carrasco, su padre Jordi Carrasco y Jordi «Gallo Cojo».

Eric, Javier Muñoz, César, José Cordero y Miguel Ángel.

El cazador con los perreros que levantaron el jabalí.

El jabalí en el interior del maletero del 4x4.
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