Caza del jabalí: las grandes pruebas del comienzo de temporada
Para los aficionados a la caza del jabalí al salto, la llegada del otoño es mucho más que la fecha en la que se produce la desveda de la especie. Es la transición entre la inactividad estival y la intensa actividad del nuevo año.
Ioannis Abatzidis, colaborador habitual de Club de Caza y de una prestigiosa revista cinegética griega, es un especialista en la caza del jabalí con perros de rastro. Es criador y adiestrador de canes de la raza sabueso de Transilvania.
Las primeras salidas al campo
«A primera vista, las primeras salidas parecen un relajante calentamiento. En realidad, se encuentran entre las fases más difíciles de la temporada, con factores climáticos, biológicos y operativos que ponen a prueba tanto a los cazadores como a sus perros.
Los sabuesos tienen una capacidad impresionante para “leer” los cambios en el entorno y el comportamiento de su cazador. La brisa otoñal, los pequeños cambios en los preparativos del dueño y el sonido de las armas al desenfundarse actúan como mensajes silenciosos. No es casualidad que, en los últimos días antes del inicio, muchos perros muestren impaciencia, gemidos y mayor movilidad.
Sin embargo, esta energía no se traduce inmediatamente en un trabajo eficiente en la montaña. Incluso los rastreadores bien entrenados necesitan tiempo para adaptarse a las condiciones reales de caza, ya que las exigencias de la caza del jabalí no se comparan con el entrenamiento de los meses anteriores. El estrés térmico es mucho mayor y la falta de condición física “invernal” se hace evidente desde las primeras horas del día».

Dificultades climáticas y del terreno
«Septiembre rara vez ofrece temperaturas ideales para persecuciones largas. El rocío de la mañana desaparece rápidamente y la temperatura sube, lo que limita la ventana temporal para una acción intensa. Los cazadores experimentados saben que la mayoría de los éxitos llegan antes de que el sol “se eleve demasiado”.
El calor no solo pone a prueba la resistencia, sino también la capacidad del perro para mantener el hocico bajo, ya que los olores fuertes se evaporan más rápidamente del suelo. En zonas montañosas y rocosas, el problema se agrava por el sustrato duro que lesiona las patas. Los desgarros y las abrasiones son comunes, especialmente en las extremidades delanteras, que reciben la mayor presión durante la persecución. Estas lesiones, por pequeñas que parezcan, requieren descanso y atención; de lo contrario, pueden convertirse en daños más graves».
Comportamiento del jabalí al comienzo de la temporada
«Las presas de septiembre no son las mismas que las del invierno. Los jabalíes han pasado meses de relativa tranquilidad, con mínimas molestias por parte de humanos o perros. Esto a menudo les da una confianza descarada. La temperatura aumenta rápidamente su pulso y temperatura corporal durante la persecución, lo que los impulsa a interrumpir su huida y atacar a los perros para terminarla.
Además, en esta época del año muchas jabalinas acompañan a sus crías. Estas no tienen la resistencia necesaria para recorrer largas distancias y dependen de la protección de la madre. Una cochina que percibe a los perros acercándose a sus rayones puede volverse extremadamente peligrosa, ya que no dudará en atacar con ímpetu, incluso a una jauría numéricamente superior. Las lesiones de estas peleas suelen ser graves y, por desgracia, no raramente mortales».
El papel del terreno de caza en la seguridad y el éxito
«La elección de la zona de caza en las primeras salidas juega un papel decisivo. Las manchas más pequeñas aumentan la probabilidad de un contacto rápido con la presa y reducen la duración de la caza, limitando así el estrés de los perros. Al mismo tiempo, la proximidad a fuentes de agua es valiosa, ya que permite que los animales se refresquen más rápido.
Por el contrario, persistir en terrenos de caza extensos y difíciles desde el comienzo de la temporada puede provocar rápidamente lesiones o agotamiento en los perros, especialmente cuando las temperaturas suben pronto».
Uso de chaleco protector
«Los chalecos protectores son insustituibles. Limitan las lesiones causadas por los colmillos, pero en septiembre esconden un grave riesgo: el golpe de calor. El volumen adicional y el aislamiento que crean pueden impedir una disipación eficaz del calor, lo que provoca sobrecalentamiento.
En días calurosos, su uso debe evaluarse cuidadosamente y, si se implementa, debe ir acompañado de paradas frecuentes para controlar a los perros».
El factor humano
«Incluso los cazadores necesitan un período de adaptación. La resistencia física, la disciplina en los movimientos y la serenidad al juzgar se ven afectadas tras meses sin acción real. La pasión de los primeros días puede fácilmente llevar a decisiones precipitadas, posiciones peligrosas o presión excesiva sobre los perros.
Los jefes de grupo tienen la responsabilidad de mantener la cohesión y la seguridad, evitando comportamientos que fomenten la codicia o reduzcan la atención. La medida de caza ilimitada no debe convertirse en una excusa para exceder los límites razonables».
Consejos prácticos para unas primeras salidas seguras y eficientes
- Salir muy temprano por la mañana para aprovechar las bajas temperaturas.
- Revisar constantemente el estado de los perros para detectar signos de agotamiento o sobrecalentamiento.
- Hacer paradas frecuentes en lugares con sombra y agua para refrescarse.
- Elegir cotos de caza pequeños con presencia conocida de presas.
- Evitar la presión excesiva sobre jabalíes grandes.
- Aumentar gradualmente la duración y la dificultad de las salidas durante las primeras semanas.
El punto de partida para un buen año
«Septiembre es un mes exigente que pone a prueba no solo las capacidades físicas, sino también el criterio del cazador. Gestionar el calor, adaptarse al comportamiento particular del jabalí y elegir el coto de caza adecuado son elementos cruciales para un comienzo exitoso y seguro.
Un año verdaderamente bueno no se mide por la cantidad de animales, sino por si, al final, todos estamos presentes, humanos y perros. Respetando la naturaleza, observando las normas de seguridad y gestionando con prudencia nuestra pasión, podemos disfrutar de la temporada como debe ser: con alegría, compañía y dignidad».

