Los amperios que circulan por el cuerpo de la vaca a través de su boca tras perforar el cable que muerde la lleva a sufrir convulsiones y caer al suelo. Un cable conectado a una red eléctrica normal puede transmitir entre 10 y 20 amperios. Cuando esta energía afecta a un ser vivo, como esta vaca, esa unidad se mide en coulombs por segundo. En cantidades de menos de un mA, es decir, 0,001 A, apenas resulta perceptible. Cuando supera esa cifra, el umbral de percepción comienza a ser notable.
Un calambrazo por morder un cable abandonado en mal sitio
En el caso del vídeo que vamos a ver, entre 5 y 20 mA, la corriente resulta dolorosa, con pérdida de maniobrabilidad corporal. En cantidades mayores, entre 50 y 100 mA, existe posibilidad de fibrilación ventricular si esa corriente atraviesa el tórax, con riesgo de morir en pocos segundos.
Algo que se ve condicionado por factores como la humedad de la superficie de contacto. El caso que nos ocupa es el de un mordisco, con humedad proveniente de la saliva y en contacto con labios y lengua, por ejemplo. En estos casos, la resistencia que puede ejercer el ser vivo afectado por el calambrazo se reduce considerablemente.
La vaca podría haber muerto
Si extrapolamos la situación a un cable promedio de España (el vídeo ha sido grabado en Asia), con 230 V, un contacto directo con saliva y con la piel humedecida en la zona que rodea a la boca, la corriente podría situarse en una variable de entre 23 mA hasta 230 mA. Si cualquier corriente por encima de ~20-30 mA ya es bastante peligrosa y entraña dificultad para soltar, riesgo de daño, arritmias, etc., si sobrepasa de ~50-100 mA y especialmente si atraviesa el tórax, el peligro de muerte se incrementa considerablemente.
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