La caza de conejos con hurón y perros veloces ha pasado a la tradición cinegética en distintos puntos del planeta. El primero entra en la madriguera y rastrea las múltiples galerías cavadas por los lagomorfos para localizarlos y empujarlos a salir de la seguridad subterránea hacia campo abierto. Nos detenemos y profundizamos en este aspecto para reconocer un trabajo duro y complejo por parte de estos mustélidos amaestrados.
¿Cómo son las madrigueras de los conejos?
Existen varios trabajos científicos que han excavado y medido las madrigueras de los conejos para tipificarlas en base a varios condicionantes, como son el tipo de suelo, la pendiente en la que se construye, la cobertura vegetal que existe alrededor, la existencia de rocas y raíces como estructuras de soporte… Las conclusiones esenciales coinciden en que los conejos seleccionan microhábitats con cobertura y estructura vegetal que reducen el colapso y ofrecen protección.
Para ello, se cuantifica el número de bocas o entradas, la longitud total de las galerías, los nudos o junciones, los callejones sin salida, las ramificaciones y las profundidades máximas de los departamentos o parideras.
Por ejemplo, podemos hablar de «La estructura de la madriguera del conejo europeo (Oryctolagus cuniculus L.)», realizado por HH Kolb en 1985. El investigador y su equipo excavaron y midieron muestras de madrigueras de conejo en cuatro zonas de los alrededores de Edimburgo. De estas, se analizaron 31 madrigueras de más de 2 m de longitud para determinar sus relaciones estructurales internas y el efecto de la composición del suelo y la pendiente del terreno en su forma. Se midieron siete variables para cada madriguera: longitud total, número de agujeros de entrada, número de uniones, número de extremos, longitud promedio de las secciones entre agujeros, uniones y extremos, profundidad promedio y profundidad máxima.
El científico encontró tres tendencias principales en la variación de las madrigueras:tamaño, una relación inversa entre el número relativo de agujeros y la profundidad promedio, y una relación inversa entre la longitud promedio de la sección y el número relativo de uniones.
Las madrigueras en arena tienen relativamente menos agujeros y uniones, elementos más largos, una profundidad promedio más alta y tres veces el volumen encerrado por agujero.
Las madrigueras excavadas en pendientes tienen una profundidad promedio más alta. Las áreas difirieron significativamente en el número relativo de agujeros y uniones, y en la profundidad promedio.
Se concluyó que una estructura aparentemente compleja podía resumirse en términos de relativamente pocos componentes. El principal de estos, el tamaño, era en gran medida independiente del suelo y las características del lugar, mientras que los dos restantes dependían del suelo donde se excavaba la madriguera.
Todos los sentidos puestos en la madriguera
Teniendo en cuenta esta complejidad estructural recorrida por los conejos a la hora de construir sus madrigueras, el podenco deberá seguir esperando que el trabajo del hurón ofrezca los resultados óptimos y pueda prever la salida que tomará el animal en su huida para posicionarse correctamente y reaccionar lo antes posible para que el rápido lagomorfo no consiga esa ventaja de varios metros que le dará las opciones mínimas de escapar del podenco.
Una escena que hemos visto en numerosas ocasiones con protagonistas similares, como el hurón y lebreles veloces capaces de atrapar al roedor en escasos segundos. A continuación, te proponemos dos impactantes vídeos enlazados en los que observamos la tremenda eficiencia de este equipo formado por mustélido y cánido en una forma de caza tradicional de las islas británicas.


0 comentarios
Todavía no hay comentarios aprobados.
Deja un comentario