Fototrampeo

Las consecuencias de la berrea: un ciervo con una cuerna partida y a punto de caer

En la época de berrea, dentro del celo del ciervo, el espectáculo de las luchas entre grandes machos acarrea consecuencias para los contendientes. Entre ellas, la rotura de cuernas que deja mermados a los machos, incapaces de continuar con los duelos de embestidas.

Las consecuencias de la berrea: un ciervo con una cuerna partida y a punto de caer

Cuando llega el fin del verano, las hormonas del ciervo toman el control de su comportamiento, esencialmente el andrógeno testosterona, con una influencia considerable en el estado sexual. Esto queda claramente relacionado con la disminución de la duración del día.

Llega una época, generalmente a principios de septiembre, en la que los ciervos experimentan diversos cambios fisiológicos, como la maduración de sus testículos, la duplicación del grosor del cuello en una hipertrofia de la musculatura cervical y, en la mayoría de las poblaciones, el desarrollo de una melena peluda que también cubre la parte baja del cuello. Son las semanas en las que se disuelven los grupos de machos porque ya no se toleran y se vuelven más agresivos entre sí.

 

El 5% de los ciervos sufre lesiones durante el celo

Este vídeo ha sido registrado por una cámara de fototrampeo hace escasos días. Lo vemos en la leyenda de la grabación, que marca el día 26 de septiembre, poco más de las 14 horas. Nos sirve para comprobar el grado de violencia que estos animales alcanzan a la hora de intentar imponerse a sus adversarios, congéneres machos que pretenden lo mismo: expulsar a la competencia de un territorio para defenderlo o conquistarlo y quedarse con las hembras que en él se han congregado.

Se pueden producir heridas externas producidas por cornadas laterales, arañazos, punciones graves que alcanzan zonas adyacentes a la cabeza, como el cuello, los costados o el propio cráneo. Esto puede producir la afectación por lesiones internas en forma de fracturas costales, daños musculares o alcances en órganos internos.

Investigadores que han realizado trabajos de esta época de luchas entre cérvidos, como Tim Clutton-Brock y sus colegas, han estimado que aproximadamente el 5% de los ciervos en celo sufre lesiones permanentes como fracturas, heridas profundas, un ojo arrancado… calculando una probabilidad del 30% de que un ciervo quede mutilado en algún momento durante el celo.

Un ciervo con una cuerna rota a punto de caer

Pero lo que nos muestra claramente este vídeo es una de las lesiones más repetidas durante esta época beligerante del celo del ciervo: las roturas de cuernas. Pueden verse afectadas las puntas o las luchaderas, que son las que más acusan esos empujes y choques. Pero lo que aquí comprobamos es cómo una cuerna entera puede fracturarse por su base, dejándola fuera de su sitio y a un golpe más de caer al suelo.

 


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