Su propietario, un ganadero de Fontaciera la ha llamado Milagros. Reconoce que no había pensado el nombre con anterioridad puesto que no sabía si iba a nacer un macho o una hembra. Ni siquiera sospechaba que se trataba de dos terneras. Una de ellas, al igual que su madre, murió por el duro impacto que les propinó el convoy tras salirse del prado donde pastaba. Milagros, por su parte, salió despedida, naciendo de manera accidental y abrupta.
El ganadero no podía creer que estuviera viva
Cuando Ramón, el ganadero dueño de la vaca, acudió a la llamada de la Guardia Civil, encontró a su animal muerto y a los dos terneros que habían corrido una suerte dispar. La que estaba viva le sorprendió: “No puede ser verdad”, exclamó al darse cuenta de que el golpe de la máquina había reventado a la vaca y expulsado de manera violenta a la ternera. Aún estaba caliente, pero no se movía, por lo que se descartó que la vaca hubiera parido antes del accidente. El parto se había producido a raíz del atropello.

Calostros y leche en polvo para sacarla adelante
Los primeros cuidados y los calostros que guarda conservados para casos no tan extraordinarios como este sirvieron para que la pequeña superase los primeros días de vida. Hoy, con cinco días de vida, les sigue a todos lados “como si fuera un perro” y sigue alimentándola con un preparado de leche en polvo.
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