Una cosechadora está a punto de arrollar a una piara de jabalíes que se oculta en esta siembra de cereal
La época de la cosecha del cereal, que se suele extender durante la primavera y comienzos del verano en nuestro país, puede depararnos imágenes como estas, en las que una piara de jabalíes se resiste a abandonar el cultivo donde se oculta hasta el punto en que casi son atropellados por la cosechadora.
Este campo de cereal está casi listo. La máquina de cosechar prácticamente ha terminado. Apenas resta una tira de siembra por recoger, por lo que nos choca que haya alguien grabando ese inminente momento. Tenemos que mirar con paciencia las imágenes porque los cochinos avanzan a la par que las cuchillas de la cosechadora y solo salen de la seguridad que les brindaba el cultivo cuando están a pocos centímetros de ser golpeados por ellas.
Así devoran los jabalíes las espigas de trigo en un cultivo a punto de cosecharse
Como decimos, estos altos cultivos les encantan a estos suidos y a otras especies de ungulados. Sobre todo, en esos últimos días antes de recogerse, ya que alcanzan el punto óptimo de maduración, ya que aportan más nutrientes y su sabor es mucho más dulce que durante las semanas precedentes.
La fauna acaba con hasta un tercio del total de la cosecha
Uno de los estudios científicos más llamativos por el resultado que aportó lo encontramos en Suecia. Hablamos de un informe oficial terminado en 2023 registró que los jabalíes destruyeron unas 47.800 toneladas de cereales, casi la tercera parte. Entre los más afectados, encontramos el maíz, el centeno y el trigo. El motivo lo encontramos en la alta calidad energética que aportan los cereales, lo que lleva a los animales a posicionarlos como una fuente principal de alimento cuando están disponibles y maduros.
En este sentido, el momento del año se convierte en un condicionante de peso para analizar cómo y dónde atacan los jabalíes. Según informes agrarios españoles, en verano los daños se disparan: las manadas descienden de zonas altas a los cultivos en busca de agua y alimento bajo las altas temperaturas. Algo refrendado por investigaciones científicas europeas, que detallan un patrón bimodal: en primavera se registran ataques poco frecuentes pero muy intensos, coincidiendo con una etapa del calendario en la que faltan alimentos alternativos, mientras que en verano suceden con mucha más frecuencia.
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