Captura indiscriminada de codornices «en estéreo»
Colocan altavoces de grandes dimensiones en las rutas migratorias con el objetivo de atraer a las aves con el sonido de su canto, para luego capturarlas con redes invisibles o abatirlas con un arma de fuego.
En España, el artículo 336 del Código Penal y la Ley de Patrimonio Natural y Biodiversidad (Ley 42/2007) prohíben expresamente el uso de métodos no selectivos de caza. Los reclamos electrónicos, por su capacidad para atraer de manera masiva y sencilla a las aves, son considerados medios especialmente dañinos para la fauna silvestre.
La Directiva Europea 2009/147/CE, también conocida como la Directiva de Aves, refuerza esta prohibición, exigiendo que los estados miembros adopten medidas para prevenir estas prácticas, creándose leyes nacionales y autonómicas como extensión de dicha directiva. Este tipo de dispositivos que imitan el canto de las aves están únicamente autorizados con fines científicos.
Caza y Ciencia
El Proyecto Coturnix es una iniciativa de ciencia ciudadana que tiene como objetivos principales el seguimiento y la gestión sostenible de las poblaciones de codorniz común en España. El estudio se inició en el año 2020 y aún está en curso. Recopila datos sobre el estado de las poblaciones de la especie, utilizando un método SEC.
En el Proyecto Coturnix participan alrededor de 5.000 cazadores, según la Fundación Artemisan. Los datos recopilados sirven para informar sobre la gestión cinegética de la codorniz, promoviendo una caza sostenible y evitando medidas restrictivas innecesarias. El estudio ha demostrado que la codorniz común no está en peligro de extinción en España y ha evitado la prohibición de su caza.
Captura indiscriminada de codornices con reclamos electrónicos
La página de un fotógrafo egipcio comparte en redes sociales, sin ningún tipo de censura por parte de la plataforma, la captura indiscriminada de todo tipo de aves, mientras que los cazadores españoles ven en muchas ocasiones cómo las imágenes de sus piezas abatidas de manera lícita son censuradas.
Codornices comunes y tórtolas europeas son sus víctimas predilectas. Masacran a los pájaros atrayéndolos con reclamos electrónicos o los matan disparando desde las ventanillas de los vehículos mientras descansan.
Club de Caza lleva varios años denunciando este tipo de prácticas en el Norte de África y Oriente Medio.

