Estrategia de conservación de la codorniz en Canarias
El clima tropical y los paisajes exuberantes son el mayor atractivo para el turismo en las islas. Este llamamiento ha impulsado un aumento notable y continuo de la densidad humana y de las infraestructuras, reduciendo los hábitats naturales.
La transformación de los paisajes rurales, el abandono de las tradicionales prácticas agropecuarias en las zonas de medianías, junto con la expansión de invernaderos en la costa, ha provocado una significativa disminución del hábitat óptimo para la codorniz. Estos cambios también han alterado la dinámica ecológica y favorecido la proliferación de especies antropófilas dañinas como ratas y gatos.

Factores interrelacionados
La conservación de la codorniz en el archipiélago depende de diversos factores interrelacionados. Las condiciones ecológicas cambian significativamente entre las islas, afectando a la supervivencia y la reproducción de la especie. La estrategia ecológica de los ejemplares —migradores y sedentarios— juega un papel crucial en su dinámica. La interacción con las actividades humanas: la caza (El Hierro), la caza sin muerte (Tenerife) y su prohibición (resto de islas), la implementación de medidas de recuperación de hábitat (La Palma) y el programa de seguimiento, tienen importancia relevante para conservar la codorniz y garantizar su futuro en el archipiélago.

Diferencias entre islas
Solo la isla de El Hierro conserva una proporción significativa de hábitat óptimo para la codorniz, representando este aproximadamente el 16 % del uso del suelo. La reducida dimensión de la isla, junto con la conciencia ecológica de sus habitantes, ha favorecido una gestión cuidadosa de este valioso recurso natural. En contraste, la isla de Tenerife ilustra claramente cómo el avance de la urbanización sobre suelos agrícolas y naturales ha reducido drásticamente las oportunidades de conservar la que fue, en el pasado, una población abundante de codornices.
El reto para la conservación de la especie en Tenerife es especialmente complejo, ya que la expansión de infraestructuras, la urbanización intensiva y el abandono progresivo de la actividad agrícola amenazan los escasos enclaves de hábitat que aún persisten. Esta problemática se acentúa aún más en las islas de Gran Canaria y La Palma.
En esta última, el abandono de la agricultura tradicional ha dado lugar a un proceso acelerado de matorralización de las praderas, lo que ha provocado la pérdida de hábitats favorables para la especie. Como resultado, las pocas codornices que logran sobrevivir allí lo hacen en condiciones de aislamiento y en hábitats fragmentados, lo que compromete seriamente su viabilidad a largo plazo.

Estrategias de comportamiento
La codorniz del archipiélago canario presenta dos estrategias de comportamiento: puede ser sedentaria o migradora. En las islas occidentales —como El Hierro, La Palma o Tenerife— predominan las poblaciones sedentarias, adaptadas al entorno insular y al aprovechamiento de los recursos locales durante todo el año. En cambio, en las islas orientales —como Lanzarote y Fuerteventura— se estima que la mayoría de las codornices son migradoras de largo recorrido, provenientes del continente africano o incluso del sur de Europa, donde crían en primavera y regresan en otoño a sus zonas de invernada.
Las codornices sedentarias llevan a cabo movimientos estacionales dentro de cada isla, desplazándose en busca de hábitats óptimos según las condiciones climáticas y la disponibilidad de alimento. Estos movimientos recuerdan, en cierto modo, las prácticas tradicionales de movilidad de los antiguos isleños, que también se trasladaban entre distintas altitudes según la estación y las actividades agrícolas o ganaderas. Durante el periodo invernal, estas codornices se dispersan entre las zonas bajas, especialmente las áreas costeras y las medianías, donde las temperaturas son más suaves y persisten algunos recursos alimenticios.
A medida que avanza la primavera, tienden a desplazarse hacia zonas de mayor altitud, donde encuentran mejores condiciones ecológicas para la reproducción: temperaturas más frescas, mayor humedad y presencia de vegetación herbácea que facilita el camuflaje de los nidos y la disponibilidad de insectos para los polluelos.

Factores que afectan a la codorniz.
Retos y participación social
La principal amenaza para la codorniz en Canarias es la depredación por gatos y la cosecha, ambas amenazas comunes para muchas otras especies de fauna insular. La conservación de la codorniz en el archipiélago no depende únicamente de factores naturales, sino también de la capacidad de la sociedad para adaptarse a los desafíos ecológicos.
La integración de políticas efectivas, junto con la participación activa y sostenida de la comunidad local, resulta esencial para garantizar la viabilidad a largo plazo de esta especie emblemática del medio rural canario.
Agradecimientos: Gobierno de Canarias, Cabildo de El Hierro, Cabildo de La Palma, Cabildo de Gran Canaria, Cabildo de Tenerife, sociedades de cazadores, de naturalistas y sus familias.
Autores: JA. Delgado, Q. De la Cruz, T. Alemán, H. Armas, J. Triana, M. Oramas, JL. Rodríguez-Luengo y J. Nadal.