Con menos de 60 días de vida, Jimena y Kiriko, dos preciosos cachorros de maneto, comienzan a experimentar los primeros juegos relacionados con la caza. Su propietario decide picarles con un juguete al que le ha atado una pluma de perdiz.
Con menos de dos meses, los perros demuestran su valía en la caza
Los pequeños reaccionan como Pedro, este cazador gaditano, esperaba: van como flechas a coger el señuelo y se lo llevan hasta entregárselo en la mano. Viendo esto, el cazador decide lanzarles el juguete entre las plantas de su patio. Esto no echa atrás a los manetos, que no dudan en entrar en la vegetación para recuperar a su presa.
Los dos formarán un equipo que dará muchas satisfacciones en el campo a Pedro.
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