Una joven rehalera estudia auxiliar de veterinaria por el amor que siente por los perros
La granadina ha superado las pruebas necesarias para ejercer esta profesión. Actualmente se encuentra realizando prácticas en una clínica veterinaria.
Las funciones de un auxiliar de veterinaria son asistir al veterinario en diversas tareas y garantizar el bienestar de los pacientes. Entre las tareas que desempeña destacan la atención y cuidado de animales enfermos o heridos, la asistencia en procedimientos médicos y quirúrgicos, la preparación y administración de medicamentos, la educación y apoyo a los dueños de mascotas, el mantenimiento de la higiene y seguridad de la clínica, la gestión administrativa y la atención al cliente.

La joven rehalera trabajando con los perros.
Una rehalera de cuna
Lorena Picadizo es una cazadora granadina de 23 años. Sueña con tener su propia rehala. La pasada temporada dirigió una de las rehalas de Urracos de la L, con sede en Noalejo, localidad situada en la parte suroccidental de la comarca de Sierra Mágina, en la provincia de Jaén. De su propiedad es una recova compuesta por podencos andaluces y alanos españoles con la que caza el jabalí al salto.

Una apasionada de los animales
Lorena tiene muy claro que quería ser cazadora desde que cuenta uso de razón. Su pasión por los perros es tal, que ha decidido dedicar su vida al cuidado de ellos, tanto en lo laboral como en lo personal. Ha cursado los estudios de auxiliar de veterinaria para poder cuidar aún más si cabe de sus perros de caza. Este mes ha cumplido su sueño y ha superado las horas y exámenes necesarios para poder ejercer esta labor, no sin esfuerzo.

Lorena en la clínica veterinaria.

