Con la subida de las temperaturas y la falta de precipitaciones, la sed y la falta de agua natural se combinan para convertir el campo en un secarral para los animales silvestres. Como el jabalí que protagoniza las imágenes que compartimos hoy. Atraído por el abundante líquido del canal de riego de los campos de Alcañiz, en la provincia de Teruel, el suido saltó al agua y no sabía cómo salir de allí. Afortunadamente, un sistema de boyas ideado por la Fundación Artemisan y colocadas por la Confederación Hidrográfica del Ebro han cumplido perfectamente con su papel.
El vecino de la comarca del Bajo Aragón sabe perfectamente dónde están las boyas y la rampa accesible para animales. Por ello, va gritando y, con ello, conduciendo al jabalí hacia allí. “A ver si funciona esto”, le escuchamos decir mientras graba las evoluciones del cochino, que nada aún con energía y no tarda en llegar al destino fijado. Las boyas atadas entre sí cumplen el papel de un cercado en el agua, que impide al jabalí continuar por el canal y le ofrecen claramente la dirección hacia la salida.
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