Mauricio Szostak, especialista en la caza de jabalíes a la espera, acude a la llamada de un ganadero de La Paz, en la provincia argentina de Mendoza. El suido había acabado con la vida de medio centenar de chivos y varios terneros. No sólo en Argentina los jabalíes han cambiado sus hábitos alimenticios y atacan al ganado. En septiembre, una piara de cochinos mató a 14 corderos en los Montes de Málaga en solo una noche.
Jabalíes que matan y devoran al ganado
Este no es el primer cochino de gran tamaño cazado por el argentino que tenía en jaque a los ganaderos del territorio. Tras inspeccionar la finca y encontrar las huellas del monstruo en una charca, decide esperarlo en el punto de agua la noche del sábado. Pese a la desfavorable predicción meteorológica no abandona su idea y, a las 20:00 horas ya está ubicado en el puesto.

Los cazadores aguantan estoicamente una tormenta de arena, con unos vientos de 70km/h. A las 22:30 horas ven a un enorme cochino dirigiéndose hacia el charco. El esperista acciona el gatillo de su rifle de cerrojo Mauser 1909 Modelo Argentino del calibre 7,65x53 cuando el solitario está a 80 metros. Al encajar el impacto de la bala el cochino se derrumba.

Uno de los colmillos del gran jabalí.
El jabalí se reincorpora cuando está siendo arrastrado por los cazadores
Mauricio y Mario esperan unos minutos antes de acercarse al sitio donde yace el cochino. Para su sorpresa, el macho se pone de pie cuando ya han recorrido trescientos metros arrastrándolo con una cuerda. Por suerte no los ataca y se pierde en el monte. Al amanecer pistean al macho, pero no logran encontrarlo tras recorrer 2 kilómetros. Vuelven sobre sus pasos para buscar a los perros de rastro de Mario. Los canes llevan a los cazadores hasta el sitio en el que se ha parado el jabalí, a 8 kilómetros de distancia del escenario del lance.

