Su primer corzo cazado es un espectacular macho con 27 centímetros de cuerna
Una joven cazadora se desplaza 650 kilómetros para abatir un corzo galaico. La extremeña ha tenido la fortuna de cazar un ejemplar medallable.
En la cacería iba acompañada de su primo Raúl. El cazador de Logrosán, pueblo de la provincia de Cáceres, ha querido compartir la experiencia con su familiar. El recechista abatió un corzo multipuntas, con 4 puntas en la cuerna izquierda y 3 en la derecha, el pasado año en la misma zona de caza en la que Míriam ha cazado su primer corzo.
Dedican sus vacaciones laborales a la caza del corzo
La mañana del martes, los cazadores iniciaron su viaje hasta la provincia de Orense. Su objetivo era recechar el miércoles. Antes de amanecer, Míriam y Raúl ya estaban en el cazadero. Allí los esperaba Roberto, Guarda de Caza del acotado. En esta ocasión, no pudo acompañarlos Juancho Fernández, colaborador habitual de Club de Caza. Mañana los extremeños viajarán a Guadalajara para tratar de cazar un corzo castellano.

La cazadora contempla el trofeo del precioso corzo gallego.
La cazadora cumple su sueño de abatir un corzo al rececho
Tras ver varios ejemplares jóvenes y hembras, los cazadores localizan en un prado a un macho con un importante trofeo acompañado de dos hembras. Pese a que las corzas detectaron la presencia de los recechistas y se refugiaron en el monte, el macho dio a Míriam unos segundos para poder centrarlo en el visor de su rifle Blaser R8 de cerrojo rectilíneo del calibre .300 WM. No erró el disparo. La bala salió a 150 metros de distancia y se detuvo en el codillo del animal. El corzo no solo destaca por la longitud de su cuerna, también lo hace por su abundante y grueso perlado.

Los cazadores extremeños con el resultado de la jornada corcera en tierras gallegas. A la derecha, Raúl con los dos corzos abatidos durante el rececho.
Abaten el corzo tras más de tres horas de rececho
Raúl, para abatir su macho, tuvo que esperar hasta las 12:00 horas. Habían localizado un gran número de ejemplares, pero ninguno con un trofeo con las características que buscaban. Una vez valorada la cuerna del macho, deciden rececharlo. Aprovechando que el viento les favorece, se colocan a 60 metros del corzo. Raúl emplea un único disparo para derribarlo entre los helechos. Se trata de un animal con un bonito trofeo de seis puntas.

