Esto es lo que ocurre cuando un leopardo ataca a un dogo argentino
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Esto es lo que ocurre cuando un leopardo ataca a un dogo argentino

Las cámaras de seguridad de una vivienda inmortalizan el instante en el que el félido ataca al perro. Tras unos segundos de encarnizada lucha, el depredador huye del lugar.


Un estudio realizado por la Universidad de Cambridge, titulado A cat among the dogs: leopard Panthera pardus diet in a human-dominated landscape in western Maharashtra, India, revela que, en áreas urbanizadas de la India, la carne de perro constituye hasta el 40% de la dieta de los leopardos. Pese a que la población de cabras supera siete veces la de perros en el territorio en el que se ha realizado el estudio.

El leopardo se ha equivocado de cena

El depredador salta la valla que delimita la edificación con la intención de matar y devorar al perro que se encuentra en el patio. A pesar de que pilla al can dormido, no acaba con su vida. Las mandíbulas de un leopardo, mamífero de la familia de los félidos, ejercen una presión de 500 kg/cm2. La reacción del dogo argentino al notar las garras retráctiles del depredador es resolverse y plantarle cara. Lo que no espera el leopardo es que el dogo argentino lo someta y lo coloque bajo él. El félido, al sentirse presa y no depredador, escapa del lugar.

Dogo argentino, un rival temible

Los perros de esta raza, creada en la provincia de Córdoba, Argentina, por el doctor Antonio Nores Martínez, tampoco se amedrentan ante la presencia de enormes jabalíes o pumas.

En esta ocasión el rival al que se enfrenta el dogo argentino es un leopardo. Un ejemplar de esta especie puede alcanzar 1,90 metros de longitud y un peso de 90 kilos, en el caso de los machos adultos. Mientras que un dogo argentino tiene una altura de cruz y un peso, según la Federación Cinológica Internacional, en los machos, de 60 a 68 centímetros y de 40 a 45 kilos.

 


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