Caza un enorme jabalí vakamulo de 147 kilos en una batida celebrada en Lugo
Hablamos con el ilusionado cazador, que nos cuenta cómo consiguió, junto al trabajo de sus compañeros, abatir al enorme jabalí en un lance inolvidable.
Aitor Besteiro, un joven cazador de 31 años, vivió el pasado sábado el sueño de cualquier jabalinero. Ese día participaba en una batida celebrada en los montes de Soengas una parroquia perteneciente al municipio lucense de Portomarín, tierra de jabalíes. La ilusión le llevaba a madrugar y reunirse con sus compañeros, pero no sospechaba en esas primeras horas en las que se organizan las batidas que lograría vivir el lance por el que todos los cazadores de mayor suspiran. Y resolverlo de una manera perfecta.

Esta fotogradía nos permite comprobar las enormes dimensiones del jabalí. A la derecha, el peso que arrojó el vakamulo en la báscula digital.
El perrero emplaza al jabalí y decide levantarlo de su encame
La cacería comenzó cuando el perrero Victoriano acudió a aplazarlo con el perro de cuerda. Estos cazadores realizan un trabajo encomiable en las batidas de jabalí en el norte de España junto a sus perros de rastro, especialistas en detectar cualquier pista que delate el paso reciente de los cochinos. De ellos depende prácticamente el éxito de la jornada. Y Victoriano, experto en estas lides, no tardó en dar con el rastro del gran ejemplar.
Cuando supo las descomunales dimensiones del animal, decidió acudir él mismo a levantarlo con su perro atado. Lo hizo después de que el resto de monteros se organizasen y cerrasen el monte de manera efectiva. Así, el vakamulo tendría que dar la cara por alguno de los puestos y brindar a uno de los cazadores la opción de abatirlo.

Aitor con un precioso venado abatido en la pasada berrea en Galicia.
El enorme jabalí rompe monte hasta llegar al puesto de Aitor
Y así fue, como nos cuenta Aitor: “Lo sentía romper por el monte hasta que por fin pude verlo. Encaré mi rifle, un Browning en calibre 9,3x62 y coloqué la bala en un lateral del cuerpo del jabalí”. Un disparo certero que detuvo la carrera de este vakamulo, el de mayores dimensiones que ha conseguido derribar el gallego y que, según nos confiesa, le produjo una alegría enorme al acercarse y comprobar, no solo el tamaño, nada menos que 147 kilos pesados en la báscula, sino las dimensiones del trofeo: “Lo he llevado a un compañero que es el que hace los trofeos de jabalí y me ha dicho con solo verlo que es medalla de bronce seguro y que daría algo más si no tuviera un colmillo partido, seguramente por pelear con otros machos”.
