El tiro a larga distancia o long range shooting, como así lo definen los anglosajones consiste en disparar el arma para intentar acertar a los blancos que se encuentran a varios centenares de metros con respecto al tirador. Se practica para mejorar en la técnica y los resultados de estos disparos, para poner a tiro un rifle y sus elementos de puntería o, además de todo esto, para familiarizarse con un modelo nuevo de rifle.
En esta cancha ubicada en Brasil, encontramos varias filas de blancos que representan distintas distancias. Todos ellos son dianas reactivas, que emiten un fuerte sonido al ser acertadas por las balas o incluso se balancean para delatar esos aciertos, algo utilizado en las que se colocan más lejos.
El cazador no da crédito ante la parsimonia de los jabalíes
Al fondo, varios jabalíes comienzan a cruzar la cancha. Ni los disparos precedentes ni el olor a la munición que ha impactado cerca de las huellas que van dejando los animales parece importarles. Avanzan de manera pausada y tranquila, ajena a la actividad que se lleva a cabo en la zona.
El cazador formula la siguiente cuestión al publicar las impactantes imágenes: “¿Qué hacemos en esta situación? ¿Seguimos el entrenamiento o cambias a modo realista?
“Es hora de probar lo practicado” o “Si Dios te pone delante esa oportunidad, no eres nadie para rechazarla” son comentarios que ponen de manifiesto la ocurrencia de los cazadores brasileños que han visto la grabación. Pero el autor del vídeo es categórico: “Entrenamiento es entrenamiento y caza es caza”, subrayando su modo de actuar esperando pacientemente a que los cochinos terminen de pasar por la galería de tiro.
Fuente: Brutos Do Java

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