El azor coge al pollo de águila pescadora y se lo lleva. En tan solo unos segundos, vemos cómo la madre pasa de proteger el nido a abandonarlo para que el azor aproveche la situación y le robe el polluelo.
Cuando esto ocurre, podemos comprobar cómo en el nido hay varios huevos que no consiguieron eclosionar.
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